El abuso en el uso de los bosques, la contaminación de las aguas, el uso de combustibles fósiles, de químicos, ha llevado a un acelerado cambio climático que no podemos anticipar a qué nivel de crisis llegará.
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La tecnología permite prever y predecir con cierta exactitud fenómenos naturales como los huracanes, tornados, no así los terremotos. Gracias a esos avances, a los medios electrónicos de comunicación, vemos el inicio, desarrollo y curso de los mismos. Esta información, más las acciones preventivas de los gobiernos, han menguado la destrucción de la infraestructura física y más importante aún, la muerte y el sufrimiento de los seres humanos.
Los recientes huracanes han evidenciado la capacidad de prevenir, de actuar de los países donde azotaron. En Haití produjeron la muerte de centenares de personas por su poca preparación; mientras que en Cuba, a pesar de la destrucción física, gracias a las acciones preventivas, la pérdida de vidas fue la menor.
En Estados Unidos la alerta y las acciones preventivas, a diferencia del huracán Katrina, lograron que solo perecieran 40 personas, al evacuar de forma ordenada y sistemática a lugares seguros a la mayoría de los habitantes de las costas de Texas, Louisiana y Florida. La presencia de la Guardia Nacional evitó la delincuencia en las áreas que se quedaron sin población.
Las acciones preventivas municipales, estatales y nacionales, redujeron los daños, comprobando que se puede anticipar, se puede prevenir el impacto de esos graves fenómenos naturales, que en opinión de la mayoría de los expertos, se han acrecentado por las acciones inapropiadas que en conjunto la humanidad ha hecho o permitido en la naturaleza.
Los guatemaltecos debemos preguntarnos ¿Qué sucedería aquí si nuevamente nos azotara un huracán Stan o Mitch? ¿Está CONRED preparada para prevenir y actuar como lo ha logrado hacer Cuba, ya no digamos Estados Unidos o nos encontraremos en una situación de poca prevención como lo estuvo Haití, por donde pasaron los huracanes con elevada cauda de muertos, heridos y destrucción?
La doctrina jurídica al referirse a la omisión señala que es el hecho de no prever como lo haría un padre y un ciudadano responsable. Hay que insistir en señalar de forma constructiva y anticipada que no se conocen los planes específicos de prevención nacional, departamental, municipal de cómo proceder ante un siniestro de la naturaleza en nuestro país.
Si Conred no se encuentra en la capacidad de prever rápida y eficientemente, como lo han señalado los medios de comunicación social y varios diputados y también tiene una baja ejecución en su actuar, el Ejecutivo será el responsable de lamentar la imprevisión, la lentitud, de la misma forma que el responsable de la omisión de lo que sucedió con los Q82.8 millones del Congreso fue el Presidente del Legislativo.
Es urgente y necesario que se conozcan, implementen y practiquen las acciones que nos permitan minimizar los acontecimientos que la naturaleza produce en el corto, mediano y futuro de nuestro país, minimizando así las pérdidas humanas y materiales como lo ha hecho ejemplarmente Cuba a quien el director de Conred se atrevió a ofrecer asesoría.