Ansiedad en los mercados por voto del Congreso


Un hombre camina frente a un gráfico en el tablero electrónico de la Bolsa de Valores de Hong Kong, la cual muestra el declive del mercado, que aún no recupera la confianza.

La inquietud de los mercados se mantení­a viva hoy, en espera de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos vote la segunda versión del ambicioso plan elaborado para resolver la crisis financiera, en medio de dudas por su costo y sus posibilidades de éxito.


La versión retocada del plan, que esencialmente propone engrasar el sistema financiero con 700 mil millones de dólares, llega a los diputados estadounidenses tras ser aprobado el miércoles por el Senado.

Los Representantes habí­an rechazado el lunes la primera versión, provocando un desbarranco general de las bolsas.

El debate de la «Ley de estabilización económica de urgencia 2008» en la Cámara de Representantes empezará a las 13H00 GMT, media hora después del anuncio de las cifras de desempleo de Estados Unidos, que darán una idea de la resistencia de la economí­a estadounidense a la crisis.

En ese contexto de expectación, la actividad de los mercados fue dispar y con un sobresalto, la adquisición del banco estadounidense en dificultades Wachovia por su rival Wells Fargo, según anunció esta entidad con sede en San Francisco.

«El mundo financiero reúne fuerzas antes de la votación», comentó Andrey Kryuchenkov, analista de la casa de corretaje de petróleo Sucden.

Las bolsas europeas se movieron en márgenes estrechos en los primeros intercambios, después de que las asiáticas cerrasen con pérdidas: Tokio cedió 1,94% y Honk Kong 2,9%.

Entre tanto, el euro remontaba frente al dólar y los precios del petróleo se estabilizaban tras haber sufrido una caí­da de cinco dólares el jueves.

A las 09H30 GMT, en el mercado de divisas de Londres, el euro se cambiaba 1,3881 dólares, por los 1,3818 dólares a los que se pagaba el jueves a las 21H00 GMT.

En cuanto al petróleo, a las 10H00 GMT el precio del barril de Brent del mar del Norte para entrega en noviembre costaba 90,73 dólares el barril, un aumento de 17 centavos respecto al cierre del jueves, mientras el West Texas Intermediate se pagaba en Nueva York a 94,10 dólares, un alza de 13 centavos.

«Aunque el texto fue adoptado por gran mayorí­a en el Senado, su aprobación en la Cámara (de Representantes) no está garantizada», dijo John Wilson, analista de Morgan Keegan, de Nueva York, explicando la prudencia en los intercambios.

«Y si se aprueba, los mercados respirarán aliviados, pero no espero que los nubarrones desaparezcan automáticamente dando paso a una cohorte de ángeles cantando aleluya», sentenció.

En el mismo sentido se pronunció el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, al defender la necesidad de que se apruebe un plan que quizás no signifique el fin de la crisis.

«Tanto en Estados Unidos, donde se originaron las turbulencias que vivimos en estos momentos, como en Europa y el resto del mundo, enfrentamos una importante corrección en curso. Así­ que no podemos decir que tras este o aquel acontecimiento todo haya terminado», dijo Trichet a la emisora de radio francesa Europe 1.

En cualquier caso, «es claramente necesario que se adopte el plan del secretario (del Tesoro, Henry) Paulson» para hacer frente a esa «importante corrección», sentenció.

El texto que llega esta vez a los diputados es sensiblemente diferente al que votaron el lunes. Durante su última aprobación en el Senado, se le dieron varios retoques electoralistas con la esperanza de ablandar a los congresistas.

Así­, los senadores añadieron 150.000 millones de dólares en deducciones fiscales y otras ayudas a los 700.000 millones con que el Tesoro pretende engrasar el sistema financiero.

A la espera de la aprobación, los bancos centrales siguieron bombeando reservas en el sistema financiero para evitar que se quede sin liquidez ni posibilidades de crédito.

El Banco de Japón (BoJ) anunció el viernes una inyección de 800.000 millones de yenes (5.500 millones de euros) en el sistema bancario del archipiélago, en lo que constituye su decimotercer dí­a laborable consecutivo de intervención.

El Banco Central Europeo (BCE) anunció también una inyección de 50.000 millones de dólares.

En la semana que acabó el 1 de octubre, los bancos estadounidenses tomaron prestados 368.000 millones de dólares a tasa de descuento, casi el doble que la semana precedente, que ya habí­a constituido un récord, según cifras de la Reserva Federal estadounidense (Fed).

En Europa, la cumbre que mantendrán el sábado los jefes de Estado o de gobierno de las principales economí­as del continente -Francia, Reino Unido, Alemania e Italia-, se vio precedida por el anuncio de que Francia ha entrado en recesión técnica.

Según previsiones del Instituto de estadí­stica francés (INSEE) difundidas este viernes, el PIB francés tendrá un retroceso de 0,1% en el tercer y en el cuarto trimestre, tras haber retrocedido 0,3% en el segundo.

La recesión se define normalmente como el resultado de al menos dos trimestres consecutivos de retroceso del Producto Interior Bruto (PIB).

BOLSAS


Las bolsas de Asia cerraron con grandes pérdidas hoy y las de Europa se mostraban expectantes, ante el regreso a la Cámara de Representantes estadounidense del plan de rescate de la economí­a preparado por la Casa Blanca, tras el rechazo de su primera versión.

Arrastradas por Wall Street, que sufrió una recaí­da ayer (cuando el í­ndice Dow Jones perdió 3,22% y el Nasdaq 4,48%), la gran mayorí­a de las bolsas asiáticas sufrieron pérdidas.

La Bolsa de Tokio terminó la semana con un nuevo retroceso, del 1,94%, que llevó a su í­ndice Nikkei 225 a situarse en 10.934,14 puntos, su nivel más bajo desde el 18 de mayo de 2005.

La plaza de Hong Kong cerró con una caí­da de 2,9%, al perder su í­ndice de referencia Hang Seng 528,71 puntos para situarse en 17.682,40 puntos.

Sidney perdió 1,4% y Bombay 4,05%.

Las bolsas de Shanghai y Seúl no abrieron por ser festivo.

Las principales bolsas europeas operaban con tendencias contradictorias.

A las 09H50 GMT, el í­ndice Footsie de la Bolsa de Londres perdí­a 0,48% y el CAC 40 de Parí­s 0,23%.

A media mañana, el Dax de Francfort ganaba en cambio 0,15%.

En Madrid, el IBEX-35 avanzaba 0,55% a las 12H30 GMT.

Más agitadas estaban los mercados en Rusia y Turquí­a.

En Moscú, la bolsa RTS tuvo que suspender las operaciones en dos ocasiones por culpa de las fuertes pérdidas, que en el momento de la segunda interrupción eran de 7,81%, mientras la de Estambul perdió 6,19% en los intercambios matinales.

Una certeza reinaba: los inversores no parecí­an del todo convencidos de cuál será el resultado de la votación de los diputados estadounidenses, que ya rechazaron la primera versión del plan del secretario del Tesoro, Henry Paulson, el lunes por la noche, por una diferencia de 23 votos (228 a 205).

Los inversores «son escépticos sobre las posibilidades» de que el plan supere el trámite parlamentario, explicó Kazuhiro Takahashi, analista de Daiwa Securities SMBC de Tokio, pese al optimismo mostrado por la lí­der demócrata del Congreso estadounidense, Nancy Pelosi.

«Aunque el texto fue adoptado por gran mayorí­a en el Senado, su aprobación en la Cámara (de Representantes) no está garantizada», dijo John Wilson, analista de Morgan Keegan, de Nueva York: «Y si se aprueba, los mercados respirarán aliviados, pero no espero que los nubarrones desaparezcan automáticamente dando paso a una cohorte de ángeles cantando aleluya».

A la espera de la aprobación del plan, los bancos centrales siguen bombeando reservas en el sistema financiero para evitar que se quede sin liquidez ni posibilidades de crédito.

El Banco de Japón (BoJ) anunció el viernes una inyección de 800.000 millones de yenes (5.500 millones de euros) en el sistema bancario del archipiélago, en lo que constituye su decimotercer dí­a laborable consecutivo de intervención.

El Banco Central Europeo (BCE) anunció también una inyección de 50.000 millones de dólares.

En la semana que acabó el 1 de octubre, los bancos estadounidenses tomaron prestados 368.000 millones de dólares a tasa de descuento, casi el doble que la semana precedente, que ya habí­a constituido un récord, según cifras de la Reserva Federal estadounidense (Fed).