Es difícil saber qué siente una persona con anorexia nerviosa, de manera comparativa, es como observar a alguien en un mundo propio, amurallado, extraño a los demás. A ellas mismas les cuesta percibir e identificar sus emociones; se refieren solitarias, poco comprendidas, con la dificultad de comunicar lo que quieren o no desean.
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Muestran sentimientos ambivalentes, con manifestaciones tanto de tristeza como de enojo. De igual manera muestran problemas en descubrir el inicio de sus propios límites como personas y de los ajenos.
A nosotras/os los terapeutas se nos dificulta entender lo que las anoréxicas expresan a través de sus síntomas. Esto genera en algunas ocasiones alto grado de frustración por los dos lados; médico-paciente, que puede irse solventando al comenzar a entablar un diálogo humano sensible en un contexto de comunicación entre las almas.
Al fin de cuentas la anorexia es una expresión sintomática del malestar interior de la persona. Por lo que es necesario enfocarnos en la comprensión sobre quién es ella, cuáles son sus necesidades y las dificultades que aborda en su vida. Lo que suele ser más importante y nos puede ayudar aún más que cuando nos focalizamos únicamente en su enfermedad.
Por la familia, las amistades, los terapeutas y su entorno en general; existen sentimientos de frustración, enojo y cólera que son generados hacia sí misma provocados por no permitirnos un acceso fácil a su realidad propia. Lo anterior crea una respuesta defensiva de la paciente, que en la mayoría de ocasiones se convierte en un motivo de mayor resistencia para obtener y permitir ser ayudada.
Sabemos que es una enfermedad que puede contribuir a grandes discapacidades en la vida física y emocional de la persona que la padece, incluyendo la muerte, sin embargo, en la sociedad, pareciera estar escondida, invisible y aún reprochada a quien la padece.
Al haber aumentado significativamente la frecuencia de este tipo de trastornos alimenticios, la anorexia, corre el peligro de ser vista de manera normal y natural, como una conducta esperada entre la población de jóvenes y adolescentes.
Como terapeuta es fundamental encontrar vínculos que nos unan a nuestros pacientes y nos faciliten la comprensión de su sentir y actuar. A través de un diálogo abierto de manera horizontal que le permita a la persona expresar desde su interior la forma particular de ver su mundo, liberar sus emociones, comprender el acto de autoagresión (anorexia) del cual está siendo partícipe.
Como primera intervención terapéutica la formación de la alianza con ella es primordial, el entendimiento de los autocuidados personales, nos ayuda a trabajar con conductas de riesgo hacia sus vidas. Si nuestro objetivo principal lo enfocamos en el aumento de peso, éste es visto por los ojos de la paciente, como una amenaza mayor hacia sí misma.
Podemos llegar a entendimientos y negociaciones siempre respetando su punto de vista ante su conducta; ante la percepción personal de sí misma y el mundo que le rodea. El objetivo inicial en el tratamiento psicoterapéutico habrá de centrarse en ayudar a nuestras pacientes a limitar el daño hacia ellas mismas; fortalecer su autoestima y su sentido del yo.
Al referirnos a este punto, observamos, que se encuentra deteriorado, y algunas circunstancias subsecuentes al aislamiento social a que ellas mismas se someten. Permitir que la paciente entre al mundo del terapeuta, también propicia que el terapeuta pueda acceder al mundo de ella misma y a mejorar las destrezas psicosociales de estas jóvenes, que padecen de atrofias en este campo, contribuyendo a adelantos en su desarrollo y desenvolvimiento social que les ayudará a establecer mejores límites de sí mismas y ubicar los límites de los demás, a mejorar su autoestima, a tener una imagen corporal y personal de sí mismas más apropiada y ligada a una realidad concreta.
No es imponiendo medidas, que vamos a encontrar un avance en el tratamiento de su enfermedad, si no todo lo contrario, es siendo respetuosos, amables, comprensivos como podemos obtener mayores avances.
Mientras más pronto detectemos la enfermedad y podamos abordarla de manera médica, nutricional y psicoterapéutica mejor pronóstico tendrá la persona en su proceso de recuperación y rehabilitación.
La anorexia es un desorden que se encuentra en crecimiento, permitámonos reconocerlo, no tengamos temor de plantearlo, recordemos que se trata de nuestras hijas y en algunas ocasiones nuestros hijos y que la vida y la felicidad de los mismos corre peligro.