Una serie de anomalías han surgido dentro del proceso contra 17 ex militares implicados en el asesinato de más de 250 miembros de la comunidad de Las Dos Erres, Petén, el cual fue reactivado por la CSJ. La Asociación Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Guatemala (Famdegua), querellantes adhesivos dentro del proceso, señalan que ha existido cierta resistencia de las entidades encargadas de la aplicación de justicia para procesar con celeridad a los implicados.
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Hasta ahora sólo dos de los 17 militares señalados de perpetrar la masacre han sido aprehendidos, no obstante, 27 años después del crimen, y tres días después de su aprehensión, sólo uno de ellos ha sido ligado a proceso.
Manuel Pop Sun y Reyes Collin Gualip son los únicos dos de diecisiete aprehendidos luego que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ordenara la reactivación del proceso en cumplimiento a la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
ANOMALíAS
Edgar Pérez, abogado representante de Famdegua dentro del proceso por la masacre de Las Dos Erres, comentó que han observado ciertas anomalías en el proceso tanto de parte del Sistema Penitenciario como del Ministerio Público y de la propia judicatura contralora.
«Creemos, pero también esperamos que hasta ahora sólo haya sido una falta de coordinación entre las autoridades encargadas del traslado del segundo sindicado, porque no se le ha tomado su primera declaración y con esto el sistema deja ver que hay una situación de incertidumbre en el acceso a la justicia por parte de las víctimas», declaró.
Aunque el abogado querellante reconoce que el retraso en la indagatoria ha sido generado por las exhibiciones personales que la defensa del sindicado planteó, considera que el sistema no puede «procurar esas garantías en desmedro del debido proceso», expresó.
Pérez señaló finalmente que han observado tanto en el MP como en las entidades judiciales cierto desdén en la procuración de justicia, ya que a su criterio, no se han diligenciado algunas actividades de forma inmediata a efecto que las personas sindicadas no se dieran a la fuga, pues quince de los sindicados están prófugos de la justicia», denunció, y añadió que hubo negligencia o mala intención en la atención de otras diligencias.
INTERESES
Benito Morales, abogado experto en procesos penales por derechos humanos, considera que no es sólo el sistema de justicia el que procura el retraso en este tipo de diligencias. A su parecer, el caso también incide en ello y «fundamentalmente» los intereses que se puedan discutir, enfatiza.
«La resolución de la CSJ (que reactivó el proceso) no era algo que se esperaran ellos (implicados) y siendo quienes han interrumpido el proceso por diez años, no es raro que este tipo de retraso obedezca a que no quieren que se esclarezcan este tipo de hechos», señala Morales.
A decir de Morales, el proceso por la masacre de Las Dos Erres «está plagado de intereses militares, los cuales buscan ante todo quedar impunes», señala.
Morales explica que existe, en este caso particular, toda una implicación de militares de alto rango y que en la medida que se haga más ágil el proceso «los va tocarlos a ellos: no olvidemos que este caso tiene la característica que fue ejecutado por una fuerza élite donde hubo participación de Fuerza Aérea, e infantería del Ejército y eso irá tocando gente con mayor poder en la época», considera.
La CSJ resolvió el 9 de febrero último continuar el procesamiento de las personas sindicadas en la llamada masacre de las Dos Erres, esa resolución reactivó el proceso que había estado detenido durante diez años debido a una serie de amparos y otras acciones interpuestas por los ex militares.
Sin embargo, sólo han sido capturados el ex subinstructor kaibil Manuel Pop Sun, de 54 años, quien fue aprehendido el martes pasado en la zona 1 de Cobán, Alta Verapaz; quien tres días después fue trasladado hacia el Juzgado de Primera Instancia Penal de San Benito, donde Sonia Toledo, contralora del caso, lo ligó a proceso y le dictó prisión preventiva.
Por aparte, Reyes Collin Gualip, ex subinstructor kaibil, fue aprehendido en Villa Nueva, Guatemala, el jueves último y desde entonces permanece recluido en el centro de prisión preventiva de la zona 18. Su defensa presentó de inmediato un recurso de exhibición personal que ha impedido que presente su primera declaración.
Ambos fueron parte de la unidad élite de instructores y subinstructores que el 6 de diciembre de 1982 ingresó en el parcelamiento Dos Erres, La Libertad, Petén, en el que asesinaron a sangre fría a más de 252 campesinos, según detalla la acusación del MP.