Aníbal Sánchez doma a los Yanquis, Detroit se pone 2-0


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Aníbal Sánchez y los Tigres de Detroit fueron implacables al ejecutar las jugadas, se beneficiaron por el fallo equivocado de un umpire y aprovecharon sus escasas oportunidades en el plato.

Por HOWIE RUMBERG NUEVA YORK / Agencia AP

El premio: una ventaja contundente en la serie de campeonato de la Liga Americana y viajar a casa con su as Justin Verlander dispuesto a darle otro zarpazo a los Yanquis.

Sánchez maniató a una alineación de los Yanquis, menguada más que nunca tras la lesión de Derek Jeter, y Detroit doblegó 3-0 a Nueva York para tomar una ventaja 2-0 en la serie.

El abridor de los Yanquis Hiroki Kuroda entró al sexto inning con un juego perfecto. Pero los inoperantes bateadores de Nueva York acentuaron su espiral negativa, un día después que su capitán se fracturó el tobillo izquierdo en la derrota 6-4 tras 12 innings en el primer juego.

En la segunda apertura de postemporada de su carrera, el venezolano Sánchez estuvo brillante. El derecho lanzó pelota de tres hits al cubrir siete innings y le hizo la vida más fácil a su mánager Jim Leyland en cuanto al manejo de su bullpen al no tener que emplear al cerrador José Valverde.

Los Tigres fabricaron dos carreras en la octava entrada, luego que el umpire de la intermedia Jeff Nelson no cantó out a Omar Infante en la almohadilla.

La serie se reanudará mañana en Detroit, con un tercer juego en el que Detroit tendrán a su as Justin Verlander en el montículo frente a Phil Hughes. Verlander se anotó dos victorias en la serie de división ante Oakland, incluyendo una blanqueada de cuatro hits con 11 ponches en el quinto y decisivo juego.

Arriba 1-0 en el octavo, los Tigres tenían al venezolano Infante en la inicial con dos outs. Austin Jackson dio un sencillo y, cuando Infante se pasó de largo en la intermedia, el jardinero derecho Nick Swisher tiró detrás suyo.

Robinson Canó buscó tocar a Infante con el guante cuando éste trataba de volver a la base. Canó no pudo rozar el brazo de Infante, pero sí al cuerpo, de acuerdo con las repeticiones de video. Pero Nelson cantó que Infante estaba quieto.

Canó y Girardi reclamaron infructuosamente. Boone Logan remplazó a Kuroda y permitió un sencillo remolcador al emergente venezolano Avisail García que puso la pizarra 2-0.

Girardi regresó después para sacar a Logan por Joba Chamberlain, y reanudó la discusión con Nelson. Se pudo apreciar que Girardi la gritaba a Nelson: «Estabas ahí mismo. ¿Cómo te puedes equivocar?». Nelson expulsó a Girardi.

Tras el juego, Nelson reconoció que se equivocó tras ver el video. «La mano no llegó a la base antes del toque, fue una decisión incorrecta».

Más tarde en la entrada, Miguel Cabrera añadió un sencillo remolcador que estableció el 3-0 definitivo.

Canó tampoco tuvo suerte en el plato. El estelar segunda base dominicano está sumido en una pésima racha de bateo con 26 turnos seguidos sin conectar hit en esta postemporada. Eclipsó así el récord de 24 que Bobby Bonilla fijó con Baltimore en 1996.

Sánchez le ha tomado el gusto al Bronx. Su debut de Grandes Ligas fue en el viejo Yankee Stadium cuando estaba situado al cruzar la calle, tirando cinco innings y dos tercios en blanco con los Marlins en 2006.

Jeter fue el único bateador que le pudo dar hits en ese juego, un total de dos.

En el montículo del nuevo estadio, abierto hace cuatro años, y frente a sus padres, Sánchez limitó a los Yanquis a tres hits y tres pasaportes, uno de las cuales fue intencional a Raúl Ibáñez.

Cuando Ichiro Suzuki se embasó tras un mal tiro de Sánchez al abrir el sexto y avanzó a tercera con dos outs, Peralta salvó a su pitcher abridor con otra bonita jugada, tomando de mano limpia una roleta lenta para sacar el tercero.

Sánchez también ejecutó una ex excelente jugada defensiva en la primera entrada. Con hombres en primera y segunda, Sánchez volteó el guante hacia atrás para atrapar un roletazo de Russell Martin.

El ex relevista de los Yanquis Phil Coke lanzó dos innings para el rescate.

Por los Tigres, los venezolanos Miguel Cabrera de 4-2, una remolcada; Omar Infante de 4-1, una anotada; y Avisail García de 1-1, una empujada. El dominicano Jhonny Peralta de 4-2.

Por los Yanquis, el dominicano Robinson Canó de 4-0.

ROBINSON CANÓ
Decaído

Además de no conectar imparables en sus visitas al plato, el dominicano Robinson Canó tampoco ha contado con suerte con los umpires.

El alicaído segunda base, seleccionado para el Juego de Estrellas, defendió su caso en vano el domingo después de que un fallo de un umpire ayudó a los Tigres de Detroit a vencer 3-0 a los Yanquis de Nueva York.

Y así, los Tigres una vez más agarraron fuera de base a los Yanquis y ahora tienen una ventaja de 2-0 en la serie por el campeonato de la Liga Americana.

«Sólo tenemos que olvidarnos de estos dos partidos», dijo el dominicano.

Pero la tarea no parece ser fácil para el tercer partido en Detroit el martes, cuando los Yanquis enfrenten al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, Justin Verlander.

«Quizá el cambio de escenario nos siente bien», dijo el tercera base de los Yanquis Alex Rodríguez. «Definitivamente no es una situación ideal. Uno preferiría estar arriba 2-0 y enfrentar a un lanzador de ligas menores. Eso sería bueno».

Canó, un pelotero que jugó al nivel del Jugador Más Valioso durante buena parte del verano, ha sido un fiasco en los playoffs.

Está en blanco con una marca de postemporada de 26 turnos consecutivos al bate y de 32-2 en total (0.063). Su fracaso en la caja de bateo ha sido evidente.

«Es extraño», dijo el piloto Joe Girardi. «Uno sabe que es un muy buen bateador que está batallando ahora, y no tiene suficientes lanzamientos para batear».

Además, el dominicano dejó que la pelota se cayera de su mano en la séptima entrada, lo que permitió la primera carrera de Detroit. Luego terminó en el lado equivocado de un fallo del segundo umpire Jeff Nelson, quien no vio que Canó tocó al venezolano Omar Infante. En lugar del tercer out, los Tigres convirtieron esa jugada en un octavo episodio de dos carreras y ampliaron su ventaja.

«Si hubieran marcado la jugada de manera correcta, habría sido un partido diferente», dijo Canó.

Una semana antes de su cumpleaños número 30, Canó está a la espera de un contrato de nueve cifras para la próxima temporada que pueda convertirse en agente libre. Pero en lugar de impulsar su hoja de vida, se ha convertido en un factor importante en el descalabro de los Bombarderos del Bronx.

Canó pegó cuatro roletazos el domingo, todos de out, y sus turnos en blanco rompieron la marca previa de 24 para una postemporada establecido por Bobby Bonilla de Baltimore en 1996, según STATS LLC.

Al final del juego, los aficionados lo abucheaban tan fuerte como a Alex Rodríguez.

«Es un juego cruel a veces», dijo Mark Teixeira. «Cuando uno está bateando, es divertido y uno lo disfruta, y el equipo gana y uno suma estadísticas. Cuando uno está frío, es horrible. Yo he estado así muchas veces, y no es una sensación agradable».

Derek Jeter
Octubre no es lo mismo

Alguien cubrió ayer la posición de campocorto de los dueños de casa en el Yankee Stadium, pero no fue el eterno Derek Jeter.

Durante 16 años y 158 partidos consecutivos, Jeter había estado en la alineación de postemporada de los Yanquis de Nueva York.

«Cuando uno piensa en postemporada, se piensa en Derek Jeter», dijo el piloto de Detroit Jim Leyland.

Jeter no estuvo en el segundo partido de la serie de campeonato de la Liga Americana, que los Yanquis perdieron 3-0 ante los Tigres, ya que le estaban haciendo unas pruebas en el tobillo izquierdo que se fracturó la noche previa. El lugar del capitán fue ocupado por Jayson Nix.

Abajo ante los Tigres, los Yanquis enfrentan la difícil tarea de reagruparse sin su líder de tantos años.

Primero el panameño Mariano Rivera, cuya rodilla se torció durante una práctica de bateo en mayo. Y ahora, Jeter.

Habría que remontarse al sexto partido de la Serie Mundial de 1981 para encontrar la última vez que los Yanquis se presentaron a un partido de postemporada sin ninguno de los dos, Jeter ni Rivera

«Tuvimos que superar muchas cosas distintas este año», dijo el manager Joe Girardi. «Hemos perdido al más grande cerrador de la historia, con lo que la gente nos daba por muertos. Luego nos dieron por muertos en agosto y septiembre, diciendo que habíamos caído presa del pánico. Y nosotros nos reímos y dijimos que no, estaremos bien. Ganamos más partidos en la Liga Americana que ningún otro equipo».

Pero se trata de Jeter, que es tan parte del Yankee Stadium como el uniforme a rayas, los monumentos y los 27 banderines de Serie Mundial. Desde que un novato Mickey Mantle se lesionó la rodilla durante el segundo encuentro de la Serie Mundial de 1951 no habían perdido a un miembro tan integral del equipo por lesión durante un partido de postemporada.

«Es indestructible», dijo el otrora piloto de los Yanquis Joe Torre frente al dugout de Detroit.

Quizá a los 25. Quizá a los 30.

Pero no a los 38, cuando se pueden ver las sienes con canas y los músculos se hinchan más y los huesos se vuelven más frágiles.

A Jeter le hicieron estudios ayer que confirmaron la fractura. Tenía una férula y usaba muletas, y vería en breve al especialista en pies Robert Anderson en Charlotte, Carolina del Norte.

Jeter no viajará con los Yanquis a Detroit, y se espera que su recuperación tarde unos tres meses.