Angélique Kidjo comparte mucho con Latinoamérica


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Angélique Kidjo sostiene un ví­nculo musical y emocional con Latinoamérica cuyo origen data de la relación cultural que se estableció en el siglo XVI, cuando millones de esclavos africanos fueron transportados a América.

Por NATALIA CANO MEXICO / Agencia AP

Cuenta que en plena adolescencia, entrada la década de 1970, descubrió la conexión sonora entre ambos continentes gracias a figuras como Carlos Santana, cuya canción «Samba pa ti» se convirtió en toda una referencia musical para ella.

Así­ fue como, atraí­da por los artistas que escuchó en aquellos años —una rica mescolanza que incluyó a Jimi Hendrix, Miriam Makeba, Aretha Franklin y James Brown_, la artista desarrolló una pasión por la música sin pensar que un dí­a se convertirí­a en una de las grandes divas africanas contemporáneas que ha logrado llevar la cultura de su continente más allá de sus fronteras.

«Oí­ que la Sarabande nació en México, con raí­ces africanas en el siglo XVI y luego influyó en la música clásica. ¡Qué hermosa historia! La música ha viajado de ida y vuelta entre América y ífrica», dijo Kidjo en una entrevista exclusiva reciente con The Associated Press.

«Por ejemplo, los patrones de la conga provienen de los tambores Bata de Nigeria traí­das por los esclavos africanos, pero luego los músicos africanos en el siglo XX han escuchado a la música latina tanto como la rumba y la salsa», explicó la cantante de 51 años.

Considerada «La primera Diva de ífrica» por la revista Time, Kidjo visitará México por tercera ocasión para ofrecer un concierto el miércoles en el Auditorio Nacional, junto a colegas como la portuguesa Tereza Salgueiro (Madedeus), la española Marí­a «La Mala» Rodrí­guez, la estadounidense Julia Migenes, la brasileña Bebel Gilberto y la mexicana Olivia Gorra.

«Mi primera vez en México fue en los premios Lunas del Auditorio, en 2004. Fue una experiencia increí­ble, siento que compartimos mucho musicalmente. De ahí­ que haya sido tan fácil colaborar con Carlos Santana. He visitado todo el paí­s y ha sido fascinante», dijo.

Bajo el concepto «Mujeres del Mundo Cantan 2011», Kidjo traerá en su música un mensaje social, bandera que la oriunda de Ouidah, Bení­n, ha implantado en su profesión como cantante y que le ha permitido luchar por la libertad de las mujeres en ífrica.

Pero no todo ha sido «miel sobre hojuelas» para esta cantante y activista. Entrada la década de 1980, era de las pocas mujeres que se atreví­an a cantar en público, algo que atentaba contra las buenas costumbres de la sociedad africana de la época, y cuya crí­tica se engrandecí­a cuando ella fusionaba su idioma natal, el fon, con otros dialectos como el mina y el yoruba, propios del ífrica Occidental.

«Es verdad que cuando mis primeros videos fueron difundidos en toda ífrica, la gente se asombraba por la imagen de una mujer africana fuerte y atrevida que se vestí­a como ella querí­a y hablaba en voz alta. Mucho menos aceptaban que utilizara elementos modernos en mi música», relató Kidjo en la entrevista, realizada ví­a correo electrónico.

Aunque se siente afortunada por los logros obtenidos en casi tres décadas de carrera musical, no está segura de que esa lucha la haya ganado ya.

«Siento una gran responsabilidad de seguir luchando por la libertad de las mujeres africanas», advirtió la cantante de 51 años.

Kidjo ha colaborado con diversas organizaciones como Amnistí­a Internacional, la UNICEF y Oxfam. Con esta última, presentó la campaña «Haz oí­r tu voz» en 2005, junto al actor mexicano Gael Garcí­a Bernal y el astro chino de rock Anthony Wong, a fin de presionar a los lí­deres mundiales en una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Hong Kong.

«He sido bendecida por la riqueza de la cultura de mi continente y tuve la suerte de tener acceso a la educación cuando era niña. ¡No puedo quedarme sentada a esperar que las cosas se muevan! La música ayudó a liberar a Nelson Mandela, así­ que todo es posible», advirtió la intérprete.

La labor de Angélique por la niñez africana inició en 2002, cuando se convirtió en Embajadora de la Buena Voluntad de dicha organización.

Seis años después, tras haber ganado el Grammy al mejor álbum contemporáneo de músicas del mundo, Kidjo materializó un sueño que tuvo por años: creó la Fundación Batonga, que lucha por la eliminación de la disparidad en la educación, problemática que actualmente sigue siendo un asunto pendiente en ífrica.

«Estoy involucrada con muchas organizaciones, pero sí­ hay mucho trabajo con UNICEF y mi fundación Batonga, que otorga becas a las niñas en ífrica. Siento que la educación y especialmente la educación de las niñas son la clave para cambiar el continente a largo plazo», opinó.

Entre los múltiples artistas con los que la intérprete de la canción «Agolo» ha trabajado, destacan Bono, vocalista de U2, Peter Gabriel y Youssou N’ Dour, tres músicos con los que comparte su labor como activista.

«Mi trabajo con ellos ha sido muy inspirador, sobre todo porque no son grandes activistas, sino artistas increí­bles que entienden la belleza y la importancia de la cultura africana y la música. También tienen un gran corazón, lo cual para mí­, hacen la diferencia», afirmó.

Con una agenda por demás llena, Kidjo piensa en el sucesor de su álbum «Djin Djin» (2007), aunque en sus múltiples planes también figuran un libro, una puesta en escena, un álbum con Orquesta Filarmónica y muchos viajes.

Como una mujer transgresora que ha difundido la cultura de su continente por el mundo, y con toda la autoridad para hablar sobre las mujeres africanas, Kidjo opinó sobre las crí­ticas racistas de las que ha sido ví­ctima la angoñela Leila Lopes, coronada Miss Universo 2011, y que recibió cualquier tipo de insultos en las redes sociales tras haber ganado el certamen de belleza.

«La belleza no tiene color», pronunció Kidjo. «La estupidez es universal».