Anfitrión incómodo para John Negroponte


Alejado. El presidente socialista de Ecuador, Rafael Correa (C), se ha mostrado alejado de Washington.

Ecuador será un anfitrión incómodo durante la primera gira por Latinoamérica del subjefe del Departamento norteamericano de Estado, John Negroponte. En Quito lo esperan reclamos, malas noticias y una retórica explosiva como la de su enemigo venezolano, Hugo Chávez.


Negroponte, quien también visitará Colombia, Perú y Panamá, llegará este miércoles acompañado del Secretario Adjunto para la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, en el momento de mayor controversia y distanciamiento entre Washington y Quito.

«Ecuador es una suerte de aliado perdido por el que Estados Unidos todaví­a quiere apostar», dijeron analistas consultados por la AFP, al retratar el deterioro de las relaciones durante el gobierno de George W. Bush, cuando a la par creció la influencia regional de Chávez, quien tilda de «criminal de guerra» a Negroponte.

«Hay sectores de Estados Unidos que tienen la idea de que Ecuador es un paí­s rescatable antes de que se alinee totalmente a Venezuela», dijo Marco Romero, director de la maestrí­a de Relaciones Exteriores de la Universidad Simón Bolí­var.

Antes de cualquier abrazo con el gobierno de Rafael Correa -un duro crí­tico de la Casa Blanca, aliado y amigo de Chávez-, Negroponte recibirá reclamos.

De entrada una carta de protesta por el retiro de la sede para Ecuador de las maniobras navales Unitas en las que también participan Chile, Colombia y Perú, decisión que fue rechazada enérgicamente por Correa.

«Nos retiramos de las maniobras Unitas (de junio) ¡Que hagan lo que se les dé la gana! Pero Ecuador es un paí­s soberano y acá se va hacer respetar nuestra dignidad y soberaní­a», dijo el mandatario, afirmando que el Comando Sur quiere ver a su paí­s «como una colonia».

Correa también notificará a Negroponte su negativa a extender el acuerdo por el cual las tropas estadounidenses operan la base de Manta (suroeste), considerada la punta de lanza en la lucha antinarcóticos en el Pací­fico.

El convenio expira en 2009 y Correa ha asegurado que «primero le cortan la mano» antes que autorizar su ampliación. Asimismo, Ecuador desistirá de extender un tratado bilateral de inversiones (vigente hasta el viernes) que resguarda los intereses de las empresas estadounidenses, según la Cancillerí­a.

Bajo ese tratado operó la petrolera Oxy antes de que fuera expulsada de Ecuador en 2006 acusada de venta ilegal de acciones. Amparada en se convenio, la multinacional interpuso un arbitraje internacional contra Quito por daños y perjuicios.

«Negroponte viene a diagnosticar qué tan cercano está Correa de Chávez. Y se encontrará con un gobierno y una ciudadaní­a que le ha dicho ’No’ a su polí­tica militar y económica», indicó Vladimir Sierra, analista internacional de la Universidad Católica.

En su opinión, la aversión que enfrenta Estados Unidos se debe sobre todo al fracaso del modelo neoliberal y su intención de imponer un Tratado de Libre Comercio (TLC) que Correa rehusó negociar por considerarlo lesivo.

«Sin TLC el diálogo que le interesa a Washington es el relacionado con la base de Manta, es decir su cooperación militar, que ya ha sido desechada por el presidente ecuatoriano», sostuvo Sierra.

Con tantos reclamos pendientes es posible que el inicio del diálogo de alto nivel entre Estados Unidos y el gobierno de Correa sea el más tenso de los últimos años.

A Negroponte le espera un trabajo de «diplomacia fina» para no irse con las manos vací­as o por lo menos no sólo llenas de desaires, remarcaron los analistas.