Andrunache entra en leyenda


Georgeta Andrunache celebra el récord mí­tico junto a Viorica Susanu.

La rumana Georgeta Andrunache, asociada a Viorica Susanu en dos sin timonel, entró en la leyenda del remo con una quinta medalla de oro olí­mpica, igualando hoy el récord mí­tico de su compatriota Elisabeta Lipa y del británico Steve Redgrave.


Andrunache, de 32 años, que también es quí­ntuple campeona del mundo, tendrá la ocasión el domingo de convertirse en la remera más laureada de todos los tiempos si se impone con el ocho rumano.

«Ahora mi novio comprenderá por qué pasé tan poco tiempo con él, nos vamos a casar en septiembre», declaró la cinco veces campeona olí­mpica.

Susanu, por su parte, tiene también cuatro oros olí­mpicos. La pareja rumana se habí­a retirado de la competición tras los Juegos de Atenas en 2004, pero retomó los remos en 2007.

Las rumanas ganaron el oro delante de las chinas You Wo y Yulan Gao y las bielorrusas Yuliya Bichyk y Natalia Helakh.

En skiff femenino, la bielorrusa Ekaterina Karsten también querí­a lograr su tercer oro en la categorí­a tras sus victorias en Atlanta en 1996 y en Sí­dney en 2000. Invicta desde hace tres años, era la gran favorita de la carrera.

Pero fracasó en su intento, sorprendida por la búlgara Rumyana Neykova, primera medalla de oro de su paí­s en estos Juegos, y por la estadounidense Michelle Guerette, para terminar en una decepcionante tercera plaza.

En skiff masculino, el triple campeón del mundo y gran favorito, Mahe Drysdale, mostró las dificultades de la flota neozelandesa en Pekí­n, terminando sólo en tercera posición, detrás del noruego Olaf Tufte, ya campeón en Atenas, y el checo Ondrej Synek (plata).

«Es lo que soñaba hace cuatro años. Estuve enfermo, lesionado, y hoy fue duro», afirmó Tufte.

No hubo sorpresa en dos sin timonel masculino, en el que los australianos Drew Ginn y Duncan Free, campeones del mundo, superaron a los canadienses y neozelandeses.

Australia también sacó la medalla de oro en el dos sin timonel con David Crawshay y Scott Brennan, delante de Estonia y Gran Bretaña.

En esa especialidad de la rama femenina se jugó todo hasta los últimos centí­metros, tras dos kilómetros de esfuerzo, y la victoria quedó en manos de las gemelas neozelandesas Evers-Swindell, que llegaron antes que el dúo alemán Thiele-Huth.

En el cuatro, Gran Bretaña ató el oro por tercer Juego consecutivo, delante de los australianos y los franceses.

Las últimas siete finales tendrán lugar el domingo.