Andrómeda: una constelación de artistas latinoamericanos


Por Juan B. Juárez

Desde el pasado 3 de agosto Guatemala cuenta con un nuevo espacio artí­stico que sitúa al arte local dentro de la dimensión latinoamericana a la que pertenece, no sólo por razones geográficas, raí­ces históricas y tradiciones culturales sino también por la similitud de los problemas económicos, sociales y polí­ticos que conforman su actualidad. Para el viajero suizo Lic. Reto Lí¼thi, director de la nueva galerí­a Andrómeda, ese trasfondo cultural y vital que comparte el arte del subcontinente es algo tan evidente que se le hace difí­cil entender el aislamiento en que viven los artistas en sus respectivas localidades, prácticamente desconectados a lo que hacen sus colegas en los paí­ses vecinos. Según su experiencia, ni las pocas revistas sobre arte de cobertura regional ni el internet han logrado romper lo suficiente ese aislamiento pues, dice, «la simple información no propicia el intercambio: en el campo de lo artí­stico el interés, el conocimiento y la comunicación sólo surgen a partir de la presencia de la obra».


Precisamente por eso, Reto Lí¼thi no ve el aislamiento de los artistas y del arte de cada paí­s %u2014Guatemala en este caso%u2014 como un obstáculo, sino como una oportunidad: «una galerí­a de arte no debe plantearse como un simple negocio sino que debe aportar algo que la comunidad en la que opera realmente necesita: los artistas de Guatemala, y con ellos su público, se enriquecen al conocer y comprender el trasfondo que tienen sus creaciones y la amplitud de significados que adquieren sus obras si se las aprecia en un contexto más amplio; esa misión, como se le llama en lenguaje empresarial, es lo que impulsa a la galerí­a Andrómeda».

– ¿Cómo surgió en un ciudadano suizo el interés por el arte de Latinoamérica y, dentro de este, de Guatemala?

– El arte siempre ha sido una prioridad en mi vida. De hecho mis estudios de infancia y juventud y más adelante los de administración de empresas en Suiza siempre tuvieron un marcado componente artí­stico. Más adelante tuve que viajar mucho por Europa y América Latina y empecé a llevar obras de artistas latinoamericanos a mis amigos europeos. Hace 22 años me establecí­ en Guatemala y el punto de regreso de mis viajes por ambos continentes dejó de ser Suiza y ahora es este paí­s, al que he llegado a querer mucho. Es natural, entonces, que me interesara por el arte latinoamericano y que tratara de apoyar, a mi modo, a los artistas guatemaltecos.

– ¿Cómo caracterizarí­a al arte latinoamericano con relación al europeo y norteamericano?

– Serí­a muy fácil decir que por su colorido, pero esa es una respuesta de turista. Como vivo en Guatemala y viajo por Latinoamérica creo conocer un poco más profundamente la cultura de esta región. Creo que los artistas latinoamericanos más auténticos crean a partir de su contexto socio-cultural, de sus vivencias y de sus aspiraciones, un conjunto muy complejo y conflictivo que no pueden ver objetivamente pero que viven con pasión. En consecuencia, sus expresiones artí­sticas tienen esa vinculación afectiva, ese contenido que las ata vitalmente a sus comunidades, esa aspiración creativa que no quiere agotarse en la obra sino que busca, un poco idealmente, insertarse en la dinámica de la vida comunitaria. El arte norteamericano, en cambio, está más dado a la experimentación formal; como que en esa sociedad la tecnologí­a, además de solucionar problemas de eficiencia y productividad, propicia el desarraigo de los artistas de la realidad más inmediata, de manera que su arte se sostiene en virtud de esa tecnologí­a, sobre todo la de los medios de comunicación y de las presiones de productividad y consumo que éstos propician. De ahí­ su gran dinámica y su agotamiento cí­clico marcado por modas efí­meras que producen obras condenadas a pasar de moda en pocos años, sin mayor trascendencia. El arte europeo tiene, en cambio una complicación intelectual y un refinamiento formal, muy ricos y complejos, que frecuentemente se congela en reflexiones e introspecciones muy personales que para el público resulta difí­cil seguir con interés.

-A partir de la «misión» que se impuso, ¿Cómo se articula un plan de acción para alcanzar los objetivos que impulsan a la galerí­a Andrómeda?

– Mi propósito al mostrar trabajos de artistas latinoamericanos en Guatemala es establecer relaciones entre los diferentes contextos de los que surgen las obras: las similitudes, las diferencias, las soluciones y los hallazgos expresivos que pueden ser compartidos entre los creadores. Por supuesto, no se trata de homogeneizar el lenguaje artí­stico de la región sino de fortalecer las reflexiones sobre la creación de los artistas que quieren ser consecuentes con sus respectivas comunidades y elevar, al mismo tiempo, sus expresiones más allá de lo local, a la dimensión más amplia en que sus obras y lo que en ellas se expresa tiene un significado vital.

El plan de acción es muy simple: exposiciones y exposiciones, insistir e insistir. Lo primero fue la creación de un espacio apropiado: Andrómeda, como espacio fí­sico, como arquitectura, está diseñada para intensificar la experiencia estética de observar obras de arte con tranquilidad y detenimiento, alejada de la ciudad y de los centros comerciales.

Pero la clave es la selección de los artistas. Por ejemplo, los artistas que invitamos a la exposición de inauguración son representativos de sus respectivos contextos no sólo por su temática sino también por la continuidad ascendente de sus cualidades artí­sticas y expresivas. Me gusta decir que estos artistas son exitosos en sus respectivos paí­ses, sobre todo si se entiende que el éxito de un artista no radica simplemente en los altos precios que alcanzan sus obras sino que tiene que ver con la amplitud y profundidad de la respuesta que generan en el público, del reconocimiento del espectador que se ve reflejado en ellas. El caso del costarricense Jorge Crespo ilustra muy bien lo que quiero dar a entender; la mayor tienda de departamentos de ese paí­s ha creado una colección de piezas de vajilla cerámica a partir de sus obras y la gente adquiere esos objetos con ánimo de coleccionista y también porque son hermosos y representativos de la cultura costarricense. Lograr esa respuesta del público es lo que yo llamo éxito y satisfacción.

– Siguiendo con ese plan de trabajo ¿Cuál es la próxima actividad de la galerí­a Andrómeda?

– Seguimos abiertos con la exposición actual, hasta finales de septiembre y la renovamos constantemente. Nuestra lí­nea de arte guatemalteco-latinoamericano es nuestra base. Aparte de eso invitaremos artistas para exposiciones temporales para así­ enfocarnos en aspectos especí­ficos de lo que queremos demostrar al público.

– ¿No le parece que la galerí­a está un tanto alejada del público? ¿Cómo se llega a Andrómeda?

– Sí­ y no. Lo que promete Andrómeda bien vale el paseo por las afueras de la ciudad. Apenas a 10 minutos en la colonia Altos de Montebello por la carretera a El Salvador. Un contacto por andromeda.luthi@gmail.com o una llamada a los teléfonos 23648454 y 59099257 será el inicio de una experiencia memorable.