Ancianos tribales hablan con rebeldes


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Jefes tribales de uno de los últimos reductos leales a Moamar Gadafi se mostraron dispuestos a tratar de convencer a los atrincherados partidarios del régimen para que depongan las armas, dijeron los ancianos durante conversaciones hoy con negociadores rebeldes.

Por HADEEL AL-SHALCHI TARHOUNA / Agencia AP

Entretanto, el jefe de seguridad de Gadafi llegó a la capital de Ní­ger a la cabeza de un convoy militar, informó hoy un funcionario de aduanas en Niamey. El convoy, de soldados fuertemente armados y leales a Gadafi, llegó a Ní­ger tras cruzar el desierto libio.

Los ancianos salieron de la ciudad de Bani Walid, sitiada por los rebeldes, para reunirse con los rebeldes en una pequeña mezquita a unos 60 kilómetros (40 millas) de distancia.

«Los revolucionarios no han venido a humillar a nadie. Todos estamos aquí­ para escuchar», dijo Abdalá Kenshil, el principal negociador de los rebeldes, durante el inicio de la reunión.

Luego, en un mensaje destinado claramente a los más leales a Gadafi en Bani Walid, algunos de los cuales pueden temer represalias rebeldes, agregó: «No somos como el viejo régimen. No nos vengaremos y no guardaremos rencor», agregó.

Las fuerzas leales a Gadafi se han refugiado en varias poblaciones, entre ellas Bani Walid, aproximadamente a 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trí­poli, la capital libia. Miles de combatientes rebeldes han rodeado la ciudad.

Los cuatro ancianos tribales que asistieron a la reunión dijeron que en Bani Walid circulaban rumores de que los rebeldes iban a violar a las mujeres de la ciudad y matar a la gente.

«Bani Walid está dividida en dos grupos», dijo al-Moftah Rubassi. «La primera, que es la mayorí­a, quiere la paz. La segunda son personas que han estado implicadas (con el régimen de Gadafi), ya sea por sangre o por dinero, y son unos cobardes», añadió.

Se desconoce el paradero de Gadafi, pero las conjeturas se han enfocado en su ciudad natal de Sirte, Walid Bani y Sabha, en el extremo sur del paí­s.

El portavoz del mandatario derrocado, Mussa Ibrahim, se mostró desafiante durante una entrevista por teléfono con la televisora siria al-Rai. Dijo que Gadafi se encuentra «en excelente estado de salud, y planea y organiza la defensa de Libia».

Agregó que tanto Gadafi como sus hijos siguen en territorio libio.

«Estamos combatiendo y resistiendo por el bien de Libia y de todos los árabes», dijo Ibrahim. «Seguimos fuertes y capaces de cambiar las cosas a nuestro favor y en contra de la OTAN», agregó, aunque el régimen prácticamente se derrumbó hace más de una semana.

Un dirigente rebelde, Jaled al-Zintani, dijo que los rebeldes habí­an detenido el lunes en Trí­poli a Jalid Kaim, viceministro de Relaciones Exteriores de Gadafi. Un video, publicado en las páginas de los rebeldes en Facebook, mostró a Kaim con una túnica blanca sentado en una cama, mientras varios jóvenes le gritaban.

Anoche, un enorme convoy de soldados leales a Gadafi cruzó la frontera del desierto libio y llegó al poblado central nigerino de Agadez, dijo Abdoulaye Harouna, propietario del periódico local. El convoy estaba compuesto por más de una decena de camionetas repletas de soldados libios bien armados, agregó Harouna, quien presenció la llegada.

El convoy partió el martes por la mañana hacia la capital de Ní­ger, Niamey, 950 kilómetros (600 millas) al sur. Horas más tarde, el convoy entró a la ciudad hoy por la madrugada, encabezado por el jefe de seguridad de Gadafi, Mansour Dao, precisó el funcionario aduanal Harouna Ide.

Dijo que otros convoyes leales al derrocado gobernante libio estaban al sur de Agadez, una población del centro de Ní­ger, un paí­s desértico vecino de Libia.

Un testigo vio un gran convoy de soldados libios acompañados por combatientes tribales Tuareg mientras partí­an de Agadez el martes por la mañana y se dirigí­an hacia la capital. No quedó claro de inmediato si dentro del grupo, fuertemente armado, viajaban miembros de la familia de Gadafi.

NíGER
Jefe de seguridad


Efectivos leales a Moamar Gadafi cruzaron en varias caravanas de vehí­culos la frontera al vecino Ní­ger, y el propio jefe de seguridad del gobernante derrocado encabezaba una de las columnas que llegaron ayer a Niamey, la capital, dijeron autoridades.

Mansur Dao, jefe de seguridad de Gadafi, encabezaba la primera caravana de vehí­culos, dijo el funcionario de aduanas Harouna .

Agregó que otras caravanas libias se encontraban al sur de Agadez, en el centro de Ní­ger, un paí­s desértico fronterizo con Libia y donde Gadafi tiene el apoyo de muchos combatientes de las tribus tuareg.

Se desconoce si integrantes de la familia de Gadafi viajaban en las caravanas. El ministro nigerino del Exterior, Bazoum Mohamed, dijo a la televisora al-Arabiya que entre los viajeros no figuraba el gobernante derrocado.

El funcionario de aduanas dijo que la caravana de Dao la integraban decenas de vehí­culos y que entre los pasajeros figuraban 12 funcionarios de Gadafi, el jefe rebelde tuareg de Ní­ger, Rissa ag Boula, y otros tuaregs de Ní­ger que habí­an ido a Libia a pelear por Gadafi.

Abdoulaye Harouna, dueño del periódico Agadez Info, dijo que vio a uno de los grupos cuando llegó el lunes en decenas de camionetas pickup a su propia localidad. Afirmó que la caravana se dirigí­a hacia la capital, Niamey, distante a unos 965 kilómetros (600 millas).

La capital se encuentra en el extremo suroccidental de Ní­ger, cerca de Burkina Faso, donde se le ofreció asilo a Gadafi.

Harouna dijo que vio a Boula en la caravana. Boula es oriundo de Ní­ger y habí­a encabezado hace una década una guerra de independencia que fracasó a favor de los nómadas tuareg antes de que buscara refugio en Libia.

El gobierno de Burkina Faso anunció a finales de agosto que reconocerí­a al Consejo Nacional de Transición de la insurgencia en Libia. Por su parte, el ministro del Exterior, Djibril Bassolet, dijo que la nación mediterránea del oeste de Africa acogerá a Gadafi «si éste lo desea».

INSURGENTES
Aplazan ataque


Miles de rebeldes aguardaban a las afueras de uno de los últimos bastiones de Gadafi ayer pero detuvieron un último ataque con la esperanza de evitar una batalla sangrienta por el poblado de Bani Walid, una ciudad en el desierto a unos 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trí­poli.

El estancamiento se dio mientras los lí­deres rebeldes en Trí­poli dijeron que la transición democrática en Libia empezarí­a con una «declaración de liberación», que es poco probable que ocurra antes de que los últimos bastiones a favor del régimen sean derrotados y el exdictador prófugo sea capturado.

La declaración marcarí­a el inicio del plazo de ocho meses que tendrí­a como lí­mite el Consejo Nacional de Transición de Libia para organizar la votación para elegir una asamblea nacional y eventualmente para una constitución y elecciones generales.

«Cuando empiecen a correr esos ocho meses ya se verá», dijo el portavoz rebelde Jalal el-Gallal, agregando que no quedaba claro cómo se definirí­a la liberación.

En tanto, Ian Martin, enviado especial de la ONU, dijo que las Naciones Unidas ayudaban a los lí­deres rebeldes a prepararse para unas elecciones, poniendo énfasis en los inmensos trabucos polí­ticos que el paí­s enfrentarí­a luego de casi 42 años de un gobierno dictatorial.

«La ONU está lista para moverse rápidamente para prestar su experiencia electoral que pueda ayudar a las autoridades», dijo Martin en conferencia de prensa conjunta con Ahmed Darrad, el ministro del Interior.

La preocupación más inmediata para los rebeldes es la ciudad de Bani Walid, donde según ellos una fuerza de combatientes a favor de Gadafi, pequeña pero muy bien armada —al menos, algunos de ellos altos mandos del régimen_, ha asumido posiciones defensivas.

Los rebeldes han ampliado hasta el sábado el plazo para que se rinda Sirte, la ciudad natal de Gadafi y otras áreas leales al ex lí­der, pero algunos han advertido que podrí­an atacar a Bani Walid antes porque se cree que allí­ hay muchos altos funcionarios del derrocado régimen.