Las imágenes que muestran al presidente Otto Pérez Molina y a la vicepresidenta Roxana Baldetti junto a la pareja sentimental del capitán Byron Lima –que guarda prisión– desgastan la imagen del gobierno, aunque no prueban una anomalía.
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Según el constitucionalista Gabriel Orellana, este hecho muestra dos cosas: “Por lógica probatoria, el que afirma, está obligado a probar lo que acusa. Es decir que una fotografía por sí misma no es prueba suficiente de nada”.
“Y la segunda es que por criterio de razonabilidad, el Presidente en su cargo de funcionario público está expuesto a tomarse fotografías con una gran cantidad de personas. Más allá del celo político, no veo mayor trascendencia en las fotos publicadas”, aunque genera desgaste en su imagen.
Jose Carlos Sanabria, analista político de Asies, opina “este tema es de repercusión en la opinión pública, sin embargo, lo que se juzga de fondo es la transparencia en las campañas políticas, haciéndose pensar que el sugerido es financista del Partido Patriota”.
“Más allá, lo que nos demuestra esta situación es la necesidad de reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para que los ciudadanos tengamos derechos a saber quiénes son los que apoyaron monetariamente al partido político de turno. Esto de las fotografías es sólo muestra de la falta de transparencia en la ley”.