De acuerdo a Renzo Rosal, politólogo guatemalteco, el requisito de participación que se impuso para realizar el diferendo territorial limita el accionar de este proceso que se pretende sea conocido por la Corte Internacional de Justicia.
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Por ello, se espera que el tema se retome en los próximos dos años, sabiendo que este proceso ha permanecido estancado debido a la diferente prioridad que le han dado los gobiernos pasados.
“Creo que es importante que se pueda, en los siguientes años, solventar el tema de la consulta y así finalizar este asunto que lleva más de 300 años sin resolverse” dijo Rosal.
Según Gabriel Orellana, abogado constitucionalista, la solución de dicho diferendo podría arreglarse mañana, o tardar muchos años.
El profesional en leyes, explicó que para que este tema se resuelva se necesita que ambos países tengan la voluntad política necesaria para hacerlo.
En este sentido, hace falta que Guatemala y Belice continúen negociando para llegar a un acuerdo.
Si el caso lograra elevarse a la mencionada Corte, sería a partir de esa decisión que pueda existir para Guatemala algún beneficio como permitir el acceso a la salida del mar o algo más concreto de orden económico-territorial, dijo Rosal.