Ambiente impulsa una polí­tica marino-costera


Muchos recursos hidrobiológicos, como el pescado que no está destinado a la exportación, se pierden debido a la ausencia de una polí­tica que defina su adecuado aprovechamiento.

Según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, actualmente se ha perdido más del 90% del mangle en el paí­s, especí­ficamente en la costa del Pací­fico, lo cual afecta a las comunidades de los litorales, debido a la disminución en la producción de peces, crustáceos y otros bienes, lo cual reduce consecuentemente su pesca.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Luis Ferraté, ministro de Ambiente y Recursos Naturales, afirmó que de este recurso apenas quedan «parches» en Monterrico, Las Lisas, en el departamento de Santa Rosa, y en las fronteras con El Salvador, en escaso número.

«En oscuridad»

Las autoridades ambientales consideran que el paí­s ha permanecido en «oscuridad» con respecto al uso de los recursos hidro-biológicos, ya que se les usa en forma indiscriminada, «no hay principios para usarlo y resultado de ello es que hemos perdido muchos bienes y servicios en ambos océanos, pero en especial en el Pací­fico», aseveró Ferraté.

La contaminación indiscriminada también afecta acumulativamente la vida marina, ya que los peces son recursos hidro-biológicos muy sensitivos a ésta.

De esa cuenta, el titular de la cartera ambiental expresó su preocupación por el inadecuado manejo de las cuencas y sobre todo, por la necesidad de ejercer soberaní­a marí­tima, ya que se pierden recursos hidro-biológicos como el camarón y el pescado de primera.

Alejandra Sobenes, viceministra de recursos naturales, apuntó que Guatemala le ha dado la espalda al mar durante muchos años, por lo que el resguardo de recursos pesqueros y la biodiversidad no ha sido efectivo.

El tema pesquero se ha visto como un recurso hidro-biológico muy puntual, en cuanto a su explotación, pero no en su conservación y aprovechamiento, porque actualmente se obtienen muchos bienes de este tipo que no son comercializados, pero que se pierden, en vez de usarse para fortalecer la seguridad alimentaria», apuntó.

Polí­tica

Actualmente el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales promueve la discusión de una Polí­tica Marinocostera.

Ferraté aseguró que la misma busca conocer y aprovechar racionalmente los bienes y servicios hidro-biológicos que hay en ambos océanos, ejercer soberaní­a sobre el mar territorial de la zona económica marí­tima exclusiva, 200 millas náuticas, principalmente en el océano Pací­fico

Sobenes argumentó que existe poca capacidad y recurso humano para el control de las fronteras y del mar, por lo que el MARN pidió un incremento al presupuesto de 2009, para el tema ambiental. Para este año contaron con una asignación de Q41 millones; para el siguiente año solicitaron más de Q90 millones.

ASPECTOS


Según Ferraté, se deben abrir ventanas hacia otros mercados, por lo que la polí­tica sentará las bases para mejorar el uso de los bienes y servicios y exportar los excedentes.

«Tenemos que ver la zona marí­tima exclusiva como un área de pesca para nosotros y de soberaní­a y de seguridad alimentaria, porque se pierden muchos recursos. En el fondo del mar hay recursos energéticos, hidrocarburos y minerales que debemos aprovechar en esta crisis y usar de forma inteligente», sostuvo.

Los efectos del cambio climático podrí­an a elevar el nivel medio del mar, por lo que éste aumentarí­a su influencia en el territorio, se estima que sean 20 ó 30 centí­metros para 2050. Como consecuencia penetrarí­a la cuña salina, cambiarí­a la temperatura del océano y se requerirá una adaptación forzosa de los ecosistemas que están en el mar.

«Establecer una polí­tica marinocostera es urgente para proteger los recursos», puntualizó Ferraté.