Ambientalistas y la Iglesia rechazan explotación minera en El Salvador


Organizaciones ambientalistas y la cúpula de la Iglesia católica rechazaron la explotación minera en El Salvador argumentando que provocarí­a «graves» daños al medio ambiente, en esta nación centroamericana cuya densidad de población es de las más altas del continente.


«La minerí­a metálica es incompatible, aquí­ en El Salvador por las condiciones ambientales que tenemos, por la densidad de población y porque afectarí­a los mantos acuí­feros», declaró Angel Ibarra, del directorio de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES).

La reacción contra la minerí­a se produce mientras empresas extranjeras mantienen una campaña para señalar que la explotación minera traerá empleo y aclara que con el uso de nueva tecnologí­a se reduce el impacto ambiental.

«Si bien la minerí­a verde significa proteger la pureza del agua y la tierra y sembrar miles y miles de árboles, su fin real es el ser humano; tomar las rocas y convertirlas en lo que el ser humano más necesita: empleos, educación, salud, caminos y seguridad», consigna la campaña a favor de la minerí­a metálica.

Ibarra denunció que los esfuerzos en defensa del medio ambiente que hacen los grupos ambientalistas «chocan» con el intenso cabildeo que realizan en Washington las compañí­as mineras ante congresistas para «doblarle el brazo» al gobierno y Asamblea Legislativa de El Salvador (Congreso).

El dirigente de la UNES, que aglutina a diferentes organizaciones ambientalistas, comentó que en el Congreso los partidos de derecha ponen a punto en forma «acelerada» una ley de «minerí­a permisiva» que justifique la implantación en El Salvador de decenas de proyectos mineros.

El asunto de la minerí­a acaparó también la atención de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES), que en su última reunión del 16 al 18 de enero, emitió un comunicado en el que calificó de «inaceptable» la explotación minera.

«En relación con el bienestar de la población salvadoreña, hemos vuelto a reflexionar sobre la explotación de minas de metales preciosos en el territorio nacional. En este asunto seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable», consigna el mensaje de los obispos de las ocho diócesis del paí­s.

Para la cúpula de la iglesia, la explotación minera es inaceptable «debido al daño irreversible que causa a las personas y al medio ambiente».

Las autoridades salvadoreñas han otorgado 29 licencias para exploración minera, en un paí­s de 20.742 km2 y 5,8 millones de habitantes, con una densidad de población de 280 personas por Km2, una de las más altas del continente.