La política exterior de Guatemala nunca ha sido brillante y en el tema de la relación con China y Taiwán ha sido además vergonzosa porque se ha supeditado a los sobornos que el gobierno taiwanés ha hecho a los políticos nacionales, idénticos a los que hizo con los de otros países a los que entrega millones a cambio de que permanezcan atados a Taiwán. La visita del presidente Colom a la isla de Formosa es la continuación de esa errática postura que nos aleja de una de las mayores potencias mundiales.
Y ello no obstante que China y Taiwán están trabajando para resolver sus diferencias y se puede esperar que en algunos años ellos se arreglen mientras que los países que optaron por la alianza equivocada quedarán en dificultad para establecer un vínculo estrecho con quienes se convierten en uno de los mercados más atractivos del mundo.
Pero en el caso de la relación con Taiwán lo más importante es la razón por la que nos identificamos con ese país, puesto que todo tiene su raíz en la forma en que los chinos han manejado sus relaciones y cómo han ayudado a corromper a nuestros políticos con cheques que engordan sus cuentas personales. Y desafortunadamente en la prensa nacional no hay críticas porque los taiwaneses se han encargado de crear una red importante de alianzas a cambio de viajes que ofrecen. Nosotros hemos rechazado numerosas invitaciones para ir a Taipei porque queremos mantener nuestra independencia para expresar el criterio de lo que a nuestro juicio más le conviene al país.
Pero desafortunadamente entre nuestros dirigentes políticos no prevalece ese criterio sino el de recibir las dádivas que se evidencian como verdadero soborno porque tienen la finalidad expresa y manifiesta de condicionar la política exterior de Guatemala. No se puede alegar cuestiones ideológicas porque ya hemos visto que los empresarios están tratando de abrirse a las oportunidades que ofrece China y los mismos Estados Unidos, aun bajo la conducción de los gobiernos más conservadores, entienden que el socio tiene que ser China porque allí es donde está el futuro económico.
Por muchos que puedan ser los beneficios que Taiwán le ofrece a Guatemala, son ínfimos en relación con el potencial comercial de China. Y, repetimos, lo deleznable de todo el tema es la forma en que logran mantener la relación diplomática, porque es producto del soborno descarado a la clase política y no del convencimiento de que ello sea lo más conveniente para el país. Si así fuera, no habría necesidad de andar comprando conciencias entre los políticos y los periodistas para asegurar que nadie critique ni cuestione lo que es un grave error de política exterior.