En este país de genialidades en que vivimos, nuestro ilustre congrueso acaba, con la venia de su excelencia, pagar una de las deudas de campaña más fuertes proporcionadas por el oligopolio de las compañías telefónicas, al emitir una ley que se supone terminará con la muerte y el crimen a través de celulares y artefactos similares.
Casi coincidentemente nos dan la buena noticia de que después de muchos años y muchos millones gastados, las famosas antenas de las cárceles funcionaron para poder “interceptar” la llamada de tres reos y capturar a una banda criminal (antes el Ministro de Gobernación y sus achichincles decían que esas cosas no servían).
Si alguien cree que esta ley cargada de burrocracia y falacias va a detener el robo de celulares y la planificación de delitos, están equivocados. Esto lo que hará será consolidar más el poder de tigomovitelguaclaro, gracias a que tienen un buen abogado que los orienta y dirige. Los mandamases además pagan los varios melones que recibieron de los telecomunicadores, antes, durante y después de la campaña. Ya al cemento le pagaron, vean ustedes qué carreteras; ya al sistema financiero le pagaron manteniéndoles intocables; a los otros multimillonarios les están pagando alentando la “competitividad” e “inversión” y así vamos.
Durante un tiempo las penas que se impusieron por delitos relacionadas con celulares SÍ PRESENTARÁN RESULTADOS DISUASIVOS Y DESPUÉS PASARÁN AL OLVIDO porque se está violando el derecho humano de la comunicación entre todos. Fíjese usted que apenas somos 14 millones de guatemaltecos, incluyendo chirices y pobres y tenemos más de 20 millones de celulares. ¡PUCHIS!
Lo importante es la fortaleza de estos monopolios que nos tienen, al igual que los criminales, de purititas rodillas con contratos unilaterales en que lo quiere o lo quiere, abusos, cobros excesivos, cortes de líneas, joder a medio mundo sin que exista sanción alguna para ellos, al igual que los electricistas que también ya recibieron el “agradecimiento” por financiar a los actuales con varios melones de dolarucos dejando que las tarifas suban cuando se les da la gana.
Las leyes nuevas y viejas fueron hechas, como ya ocurre en otros sectores: para ser violadas múltiples veces y a cualquier hora. Acton tenía razón: a mayor poder, mayor es la corrupción. Esta leyecita cree que va a asustar a criminales acostumbrados a tronarle el… alma a cualquiera. Será disuasiva un tiempo y pronto tendremos conferencia de prensa en donde nos indicarán la baja en el robo de celulares y en la muerte por este motivo y posiblemente dentro de otros años, funcionarán las antenas para detener a otros ocho criminales. La ley se irá a la biblioteca y los delitos permanecerán en la calle. Hay me cuenta dentro de un año o antes si es posible.
El congrueso tiene otras tareas más importantes por hacer, como arreglar la aplicación real de la pena de muerte y que no nombren jueces coyones. Esa pena, si no disuade, limpia. O leyes de transparencia donde obliguen a que todo aquel que gane más de diez mil tusas al mes dé a conocer públicamente su patrimonio, empezando por la señora vicepresidenta y el señor presidente para que aplaudamos su honradez, como la de todos los empleados públicos, empezando por los humildes vistas de aduanas, policías y alcaldes, hasta los generales de cinco estrellas y sus subalternos, aunque averiguar algo sobre la inaudita, inconcebible, in-cre-íble, como dice Cash, robo de armas de los PROPIOS CUARTELES CUSTODIADOS por los militares para venderlas a los narcos no se sepa ni el día del juicio final así baje Dios a iniciar las pesquisas.
HABLANDO DE ABUSOS Y DE CORRUPCIÓN. Las empresas de agua de la capital y Mixco cortan el líquido cuando, al menos la segunda, el vecino tiene más de dos meses de no pagarla, porque debe tener mucha plata como el junior, después le dicen que el contador y un montón de chunches ya no sirven y lo obligan a que compren la marca, color, tamaño y adornos que se les dé la gana tengan. Para no decir malas palabras, imaginen lo que estoy pensando…