Allí­ viene el lobo


Hace cerca de diez años, tuve contacto con la organización del economista, fí­sico, humanista, cientí­fico y filósofo Lyndon LaRouche, a partir de ese momento conocí­ el pensamiento de un personaje fuera de serie. Un personaje, que con una extraordinaria visión y, especialmente, uso del análisis, la observación y la aplicación de principios fí­sicos, emitió pronósticos económicos que apuntaban a la prevención del deterioro de una economí­a ficticia, que fundamentada en el «Libre Comercio» del sistema económico bucanero británico, solamente llevaba hacia el colapso final del neoliberalismo y la globalización.

Carlos E. Wer

Nueve pronósticos de largo plazo fueron uno por uno emitidos. Nueve pronósticos que dejaban traslucir la preocupación del humanista acerca del futuro por el que se deslizaba la economí­a mundial, abriendo paso a la voracidad y a la explotación de los recursos de los paí­ses del tercer mundo, por aquellos hijos de la Gran Bretaña que encabezaran a la oligarquí­a mundial, herederos de Paolo Sarpi y Richard Adams.

A pesar de la certeza que cada uno de ellos, en los que fueran previniendo de la errónea aplicación de polí­ticas económicas, que sustentadas en el consumismo y la especulación reemplazaban a las que fundamentadas en la producción creadora de riqueza, este moderno sabio, heredero de aquellos hijos de Escocia que lucharan braví­amente en contra de la siempre pérfida Inglaterra, era y es largamente desconocido, o ignorado, entre aquellos que con complejo de genios, o adornados con pomposos premios mundiales, han dado pie con bola en sus teorí­a económicas. Academias cientí­ficas de renombre mundial fueron abriendo las puertas a quien, con la ciencia en la mano, iba demostrando que el futuro de la humanidad se encaminaba hacia un colapso, no solamente económico sino moral, que más allá de la crisis de 1929-1933, podrí­a sumir al mundo en una nueva era de oscuridad.

Lí­deres polí­ticos sin fronteras, ni ideológicas ni raciales, recibieron a LaRouche y a su esposa Helga, presidenta del Instituto Schiller. Chinos, hindúes, rusos, alemanes, árabes etc. fueron pacientemente visitados y alertados de la crisis que se acercaba. Sin embargo o el poder del hegemón o la incredulidad, les impedí­an la toma de decisiones que enderezara el rumbo. Fueron dejando que los representantes del «Primer Mundo», mantuvieran el timón de las polí­ticas económicas y que el saqueo de las transnacionales protegidas por ellos, esquilmaran las riquezas de los paí­ses tercermundistas, acelerando con su ambición desmedida, la debacle que hoy observamos en la economí­a mundial.

La Hora publicaba los artí­culos que reflejaban el pensamiento de laRouche. A pesar de sus frecuentes llamados a la cordura. A pesar de que demostraba con su fórmula de la «Triple Curva», el sostén cientí­fico de sus pronósticos. A pesar de querer convencer de que los fundamentos cientí­ficos de Liebnitz llevaban hacia la corrección de la aplicación de la economí­a fí­sica, para el desarrollo, sus voces eran oí­das pero no aplicadas.

Hoy la prognosis ha demostrado la corrección de sus observaciones. Hoy el mundo se enfrenta a una crisis a la que no le encuentran salida. Los salvatajes para rescatar a los mismos que han provocado la crisis. A aquellos que han demostrado ganancias inmensas a costillas de una población que disminuye su condición de vida. A pesar de la superficial sobrevivencia, amparada en el dinero plástico, que esconde la verdadera realidad económica. A aquellos que han sido cómplices de ese saqueo y que hoy, con el maldito descaro de su inconciencia, claman por el auxilio de sus gobiernos, en una nueva forma de explotar al pueblo que deberá pagar por su enriquecimiento.

Las jornadas de la reunión de los G-20 en Brasil, no han podido encontrar la fórmula que responda a la profundidad de la crisis. El próximo 15, se reunirán en Washington. ¿Podrán encontrar la correcta salida a la crisis, tomando en cuenta las observaciones de LaRouche?, o por el contrario persistirán en la ceguera de querer enderezar el retorcido y moribundo sistema nacido de la ambición.

Aquí­ en Guatemala, también aparecen los primeros sí­ntomas, que anuncian futuros problemas, los que, a pesar de querer ocultarlos, amenazan la ya alicaí­da economí­a criolla.

En nuestra organización, el Frente Popular por la Soberaní­a, la Dignidad y la Solidaridad, (Frente Popular SDS), también abrimos frentes de estudio, de observación y de análisis de los problemas tanto nacionales como internacionales, que abran los ojos de nuestros compatriotas y nos lleven a que, unidos con otros paí­ses del mundo, podamos encontrar el mundo nuevo prometido.