Muy frecuentemente circulo por la Avenida de la Reforma de sur a norte en horas de la mañana y ya estoy acostumbrado al atasco que se forma en el crucero de la Calle Montúfar provocado por la acción de la Policía Municipal de Tránsito. Esta mañana los carros no se movían desde la Embajada Americana y al llegar frente a los Toros pensé que adelante tenía por fuerza que estar haciendo de las suyas algún agente de la PMT. En efecto, en el crucero de la Avenida de la Reforma y segunda calle de la zona 10, donde nunca se ponen a dar vía, había dos agentes que para cuando logré llegar a ese punto se veían uno a otro con cara de desconcierto, posiblemente al darse cuenta que habían armado un relajo de todos los diablos.
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Un par de cuadras más adelante, en el redondel de la Estrella, frente a la Cámara de Industria, otros dos agentes no lograban despejar el tránsito porque el desmadre descomunal armado por sus colegas ya se había propagado. Y me recordé que hace un par de días, en la Calle Montúfar, un agente que daba vía en el sentido norte-sur de la arteria dejó pasar dos semáforos favoreciendo a quienes transitaban por la 12 Calle, lo que hizo que algunos automovilistas le tocaran la bocina.
Molesto, el policía de tránsito mantuvo detenido al tráfico por otros dos semáforos en verde aun y cuando no venían ya carros. La simple y pura gana de joder, de demostrar con prepotencia su actitud autoritaria para rechazar el reclamo de los automovilistas que con toda razón habían bocinado para recordarle al policía que debía darle derecho de paso a los otros. Cuando avancé, al final, la cola de autos hacia el norte llegaba a los Toros, es decir hasta la quinta calle.
Leyendo los comentarios en la edición de Internet a la noticia de la captura ayer de un PMT por agentes de la Policía Nacional Civil, veo que hay un sentimiento profundo de rechazo a esa fuerza policial del Municipio que muchos ven como una especie de guardia pretoriana que actúa con arrogante prepotencia gracias al absoluto respaldo que recibe de sus jefes cuando cometen abusos de cualquier tipo.
Cuando los semáforos actúan regulando el paso de vehículos con tiempos establecidos generalmente el tránsito fluye mucho mejor, como ocurre siempre en el crucero de la Reforma y 2ª. Calle. Pero cuando los agentes llegan a sustituir a los semáforos, la atrancazón es automática y por ello cuando uno ve que hay un atasco de grandes proporciones, lo primero que piensa es que ya debe estar allí la PMT haciendo de las suyas.
Y otro tema preocupante es que ese pleito con la PNC recuerda el que por años mantuvieron los bomberos municipales con los voluntarios y que arranca de los tiempos de Chepe Massis como comandante de los primeros, llamados los chepes por su contraparte cabalmente por la actitud del jefe que alentó el pleito. No había accidente en el que no pelearan y dieran espectáculos bochornosos y denigrantes. Si no atajan ese problema pronto, en poco tiempo alguien hará desaparecer por ley a la PMT, lo cual ocurriría con beneplácito de una población que resiente el comportamiento en verdad irracional de muchos de sus agentes que se muestran no sólo tercos sino además incompetentes porque su accionar lejos de ayudar a la fluidez vial, lo que hace es provocar grandes atascos.
Y lo peor es que la crítica nunca es sopesada ni valorada, sino simplemente rechazada.