En el año de 1991, el presidente Serrano reconoció la independencia de Belice y nombró a embajadores. En ese momento fungía como canciller el señor Álvaro Arzú y los dos principales negociadores del reconocimiento a Belice por parte de Guatemala fueron los licenciados Edmond Mulet y Antonio Arenales Forno.
El argumento que esgrimieron para justificar tal acción fue que existía reconocimiento anterior, y que no se estaba renunciando a la reclamación territorial.
Luego, el presidente Serrano intentó un autogolpe de Estado y con el pretexto de salvar el proceso constitucional, se dio un segundo golpe, en el cual se nombró presidente al licenciado Ramiro De León Carpio bajo un procedimiento violatorio a las normas constitucionales vigentes.
Ya en funciones, el presidente De León Carpio prosiguió el proceso de entrega de Belice, notificando a las Naciones Unidas su reconocimiento a la independencia de Belice y la auto determinación del pueblo beliceño. En ese momento, los personajes de primera fila eran la señora Maritza Ruiz de Vielman, quien fue sucedida en la Cancillería por el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre, debido a que, como lo explicó el presidente De León Carpio, el cambio se había hecho sobre la base del acercamiento que el licenciado Maldonado mantenía con la negociación de paz que se estaba llevando a cabo entre su gobierno y la guerrilla con el fin de terminar el conflicto armado interno. El elenco lo cerraban el licenciado Arenales Forno y el licenciado Mulet, ambos formaban parte de la Comisión de la Paz en el gobierno del presidente de León, actuando también en ese entonces el licenciado Mulet como miembro de la Comisión de Belice, y el jefe de Estado Mayor Presidencial era el general Otto Pérez Molina.
En 1996 resultó electo presidente el señor Álvaro Arzú quien llamó al señor Eduardo Stein para ocupar el cargo de Canciller de la República y al señor Gustavo Porras Castejón como secretario encargándolos de buscar la paz, siguiendo un procedimiento que no estaba contemplado por la Constitución Política de la República de Guatemala ya que consistía en negociar con un grupo de terroristas que no tenían personalidad jurídica alguna ni reconocimiento nacional o internacional, salvo sus nexos con un par de gobiernos marxistas y su alianza con la incipiente droga.
En el período de Arzú se terminó de entregar Belice cuando, como lo comentó elPeriódico en su edición del 27 de julio de 2010, el 19 de octubre de 1999 el señor Canciller Eduardo Stein envió al Canciller de Belice una carta en la que, oficialmente le informaba a Belice que Guatemala no reclama el territorio norte, del Río Sibún al Río Hondo y limitó los derechos de nuestro país a solo 12 mil kilómetros. Con tal declaración, si Guatemala decidía acudir a una corte internacional ya llevaba perdida la mitad del proceso, pues no podemos olvidar que la parte norte de Belice fue otorgada por España para que la Gran Bretaña la usara en usufructo, siendo una concesión sin derecho de establecer colonia. Pero la Cancillería decidió renunciar a reclamar la parte norte con tal carta.
Según el criterio de la Comisión de Belice la carta del señor Stein serviría para allanar el camino hacia la Corte, habiéndolo ablandado muchísimo a Belice pues los puso en conciencia de que ese no era un simple problema de límites como siempre lo enfocaron. De acuerdo a la Comisión, esa carta los llevó a conseguir la firma de Belice en el acuerdo de ir a la Corte, transformándose en un paso histórico de la negociación.
También durante el gobierno del presidente Arzú se intensificó la negociación de los llamados Acuerdos de Paz. Sus principales negociadores fueron la licenciada Raquel Zelaya, quien fuera Ministra de Finanzas Públicas y Secretaria de la Paz de la Presidencia de la República; el señor Gustavo Porras Castejón; el señor Eduardo Stein, y el general Otto Pérez Molina.
Los Acuerdos de Paz sin importar cómo se analicen son violatorios de la Constitución Política de la República de Guatemala. Con la sola pretensión de introducir 50 enmiendas a la Constitución Política de la República de Guatemala por métodos que no están contemplados en la propia Constitución, se estaba cometiendo un delito contra la misma Constitución, sin embargo, se forzó la firma de los Acuerdos y luego se convocó a una consulta popular en la que el pueblo de Guatemala los rechazó rotundamente.
Y para terminar este breve análisis, ahora vemos que todo aquel elenco de actores de los años 1991 al 2000, ahora, reforzados por otros exmiembros de grupos guerrilleros, se han constituido en el grupo asesor de la Presidencia de la República.
Señor Presidente cuando escuche a su nuevo grupo asesor, tenga cuidado, por favor medite profundamente acerca de lo que le puedan sugerir sobre el ingreso a Petrocaribe, sopese los argumentos que le puedan proponer para solucionar la legalización de la droga y evite bajo todos los medios que traten de encauzarlo en el camino de un nuevo chavismo en Guatemala.