Algunas lecciones de la elección de Obama


La elección del senador Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos no sólo ha repercutido en casi todo el planeta, sino que, asimismo, ha servido para que se publiquen miles de artí­culos de opinión en los periódicos de los cinco continentes.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Los comentarios abarcan disí­miles aspectos relacionados con las causas y consecuencias de la elección del sucesor del presidente George W. Bush, así­ como los ejes de la polí­tica económica e internacional del gobernante que asumirá el 20 de enero próximo, incluso sus eventuales ví­nculos con América Latina.

Entre las decenas de artí­culos que he leí­do por Internet, me llama la atención uno escrito por el analista polí­tico Luis ílvarez y divulgado por la agencia IPS, que se inicia con este intenso párrafo: «Blancos y negros, ex guerrilleros y ex militares, curas y laicos, polí­ticos y neófitos en estas lides; hombres y mujeres, jóvenes y otros que no lo son tanto, liberales y conservadores, sindicalistas y empresarios… De eso y más se puede ahora encontrar entre los gobernantes a lo largo y ancho del mundo».

En lo que concierne a América Latina -agrego por mi parte- se cuenta al presidente brasileño Ignacio Lula da Silva, quien antes de asumir el poder fue minero y dirigente sindical; mientras que en Bolivia, el nada ortodoxo Evo Morales, de origen indí­gena, batalla diariamente por controlar su gobierno ante la virulencia de sus adversarios, y hace pocas semanas asumió la Presidencia de Paraguay el obispo católico Fernando Lugo.

Huelga decir que el teniente coronel Hugo Chávez preside el gobierno Bolivariano de Venezuela, el joven economista Rafael Correa es el popular mandatario de Ecuador, en tanto que en Argentina y Chile son mujeres las que ostentan la Presidencia de sus respectivos paí­ses, siendo ellas Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet.

El ex comandante guerrillero Daniel Ortega hace lo propio en Nicaragua y se presume que dentro de poco tiempo, después del proceso eleccionario -por supuesto-, el Presidente de El Salvador será el periodista Mauricio Funes.

Como puede advertirse con esos ejemplos, hay presidentes para todos los gustos, aunque los que he mencionado son de inclinación izquierdista, algunos moderados y otros un tanto radicales, sin haber anotado el nombre del gobernante cubano ni el del presidente de Uruguay, entre otros.

Por su parte, el analista Marcos Sibaja lanza una reflexión muy particular, al enunciar que si hubiesen tenido la oportunidad de votar en Estados Unidos, los latinoamericanos habrí­an apoyado ampliamente al demócrata Barack Obama, pero se pregunta ¿estarán los paí­ses de la región listos para elegir un presidente negro?, como el caso de Brasil donde la población negra representa el 50 % de la totalidad.

Priva la coincidencia al afirmarse que el racismo en las sociedades de la región atenta contra el ascenso de los negros y los indí­genas (con la excepción de Bolivia) en las instancias de toma de decisiones, aunque no faltan aquéllos en los que el ejemplo en Estados Unidos podrí­a propiciar un cambio de actitud, y en este contexto el sociólogo brasileño José Vicente, rector de la Universidad Ciudadana Zumbi dos Palmares, al referirse al resultado eleccionario norteamericano, señala que se observa una contradicción en el continente, puesto que un paí­s donde los negros representan el 13 %, eligió a un afronorteamericano de Presidente, mientras que en Brasil y en la República Dominicana no ocurre el mismo fenómeno, y ni siquiera en Cuba los negros ocupan posiciones de poder en alta escala, salvo una que otra rara excepción.

En Europa también aplaudieron la elección del senador Obama, pero es sumamente difí­cil -o imposible- que en un futuro cercano un negro sea elegido primer ministro de Gran Bretaña o un descendiente de turcos se convierta en canciller de Alemania, sobre todo por el clima de hostilidad que priva contra los inmigrantes.

En pocas palabras, en casi todo el mundo se elogia la elección presidencial de un polí­tico miembro de una minorí­a en Estados Unidos, pero son pocos los paí­ses que aprenderán la lección.

(Romualdo me cuenta que, cuando salió exiliado, un dictador militar latinoamericano quiso viajar a Israel, para averiguar quién habí­a ejecutado al Mar Muerto).