¿Algún cambio para América Latina?


«El gran problema de los estadounidenses es decidirse entre Pepsi Cola y Coca Cola.»

Woody Allen, director, guionista y actor estadounidense.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, aclaró que no está de acuerdo con el «chiste viejo» que hace referencia a la intervención histórica del gobierno de Estados Unidos en los paí­ses de América Latina, pero lo lanzó, en perfecto inglés, durante una reunión del Consejo de Relaciones Internacionales en Nueva York: «La razón por la que nunca ha habido un golpe de Estado en Estados Unidos es porque no hay embajada de Estados Unidos en Estados Unidos.»

Ricardo Marroquí­n
rmarroquin@lahora.com.gt

Podrán llamarlo «chiste» y «viejo» pero que las palabras aducen a situaciones reales y serias e incluso actuales, no hay duda. Sin ningún problema podemos hacer historia y mencionar algunos ejemplos: En 1903 las acciones de los marines lograron arrebatar el territorio de Panamá a Colombia y crear un nuevo Estado que concediera el canal en construcción; en 1924 fue el turno de Honduras ante una crisis electoral; en 1932 barcos de guerra fueron enviados a El Salvador para sofocar el movimiento guerrillero liderado por Farabundo Martí­, y años antes le habí­a tocado a Nicaragua por las acciones de Augusto César Sandino; en 1950 el caso se reportó en Puerto Rico, en donde una operación de comandos aplastó una rebelión independentista.

En 1954 Guatemala tuvo la oportunidad de vivir la experiencia de la intervención de Washington cuando el presidente Jacobo Arbenz Guzmán fue obligado a renunciar, como consecuencia de una operación planificada y dirigida por el Gobierno de Estados Unidos; en 1961 el pueblo cubano defendió su Revolución ante la operación de los marines que intentaron destruirla desde Bahí­a Cochinos; en 1973 la CIA respaldó el golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende; durante la década de 1980, Estados Unidos apoyó y financió a la «Contra nicaragí¼ense», opositora de la Revolución Sandinista; en 1989 militares estadounidenses invadieron Panamá, cinco años antes de repetir la misma acción en Haití­.

Recientemente el presidente de Bolivia, Evo Morales, expulsó al embajador estadounidense en La Paz acusándolo de apoyar la división del paí­s y a los movimientos opositores al Gobierno del MAS; a finales de octubre, la Asamblea General de la ONU, con una amplia mayorí­a, votó en contra del bloqueo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de 40 años. Cada una de estas acciones, y muchas otras más, fueron aprobadas por la Casa Blanca independientemente si su residente era demócrata o republicano.

¿Podemos esperar un cambio de la polí­tica exterior de la Casa Blanca hacia América Latina a partir de enero de 2009, cuando Barak Obama, afrodescendiente, asuma la Presidencia de Estados Unidos? Habrá que ver.