Alerta sobre Parque Gómez Carrillo


Yo soy de los que nunca me acostumbré al cambio de nombre dispuesto por la administración municipal de Ramiro Ponce Monroy y siempre me he referido al parque ubicado entre la 6ª. y 5ª. avenidas y la 14 y 15 calles de la zona 1 como Parque Concordia, nombre con el que fue conocido desde el gobierno de Justo Rufino Barrios, luego que en tiempos de Rafael Carrera habí­a sido llamado Plaza de la Victoria. Sin embargo, ahora son descendientes de Enrique Gómez Carrillo y miembros de la Asociación cultural que lleva su nombre, los que están lanzando una voz de alerta para preservar ese histórico espacio que, no obstante los cambios que ha sufrido en los últimos años, sigue siendo parte de la historia de nuestro paí­s.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En efecto, la señora Teresa Sánchez – Latour me puso al tanto de los planes municipales de convertir al Parque Gómez Carrillo en refugio de los vendedores callejeros que serán reubicados en el Centro Histórico, versión que coincide con la de don Ricardo Toledo Palomo en carta enviada a la redacción de La Hora. Tanto ellos como el doctor Jorge Carro de la Asociación Enrique Gómez Carrillo consideran un atropello a la memoria del escritor guatemalteco convertir el parque que lleva su nombre en un centro de comercio informal como en teorí­a se lo propone la Municipalidad al reubicar a los vendedores que están en la 18 calle desde la administración edilicia de í“scar Berger.

Por principio siempre he creí­do que el problema de las ventas informales que abundan en el centro tiene que abordarse no sólo desde el punto de vista humano porque no se puede ignorar que son miles de familias las que dependen de ese medio de subsistencia. Pero las autoridades, a la hora de plantear su ubicación ordenada, tienen que tomar en cuenta la preservación de monumentos y sitios históricos, sobre todo en el centro urbano que están tratando de rescatar en un esfuerzo que vale la pena apoyar, pero que debe caracterizarse por el interés de la misma Municipalidad en el cuidado de nuestra tradición.

El constante deterioro del llamado Centro Histórico es alarmante porque está siendo abandonado por negocios y por vecinos que han tenido propiedades allí­ a lo largo de muchos años. La inseguridad y el abandono hacen que la gente se sienta incómoda en el centro y seguramente que una disposición como la que se menciona harí­a más daño que beneficio, sobre todo porque es obvio que el Parque resulta insuficiente para concentrar a esa enorme cantidad de personas que se ganan la vida en la economí­a informal.

De hecho, el problema de la venta callejera es parte del fenómeno de abandono que se está dando en el Centro Histórico, porque ha ocupado las principales arterias haciendo difí­cil la circulación peatonal y de vehí­culos y es necesario que la Municipalidad lo aborde seriamente para buscar soluciones efectivas que permitan mayor fluidez al tránsito de vehí­culos y peatones sin afectar el medio de vida de los vendedores y, por supuesto, sin destruir lo poco que le va quedando de realmente histórico a un Centro que vale la pena rescatar.