Alerta mundial, de la prevención al pánico. ¿Y si fue mentira?


Nuestro mundo contemporáneo se encuentra entrelazado como nunca antes lo estuvo en la historia de la civilización. La infraestructura satelital ha permitido construir la mayor red comunicacional. Pero pareciera que aun y en medio de todo el avance tecnológico, de la virtual cercaní­a entre los seres humanos, la sociedad continúa siendo dominada por el «rumor», que a su vez se fundamenta en el sensacionalismo. La distancia para establecer parámetros de prevención, de hecho generó un pánico de alcance global.

Walter Guillermo del Cid Ramí­rez

Y en menos de quince dí­as de haberse desatado la mayor alerta jamás emprendida por la propia Organización Mundial de la Salud, OMS (me refiero a la categorización al nivel 5 de una escala de 6), empiezan a florecer datos que podrí­an poner en tela de duda lo fehaciente de las prevenciones emprendidas. Primero la denominación. El primer paso asumido por la OMS, descarta a los cerdos como los vectores de la gripe. El virus ahora identificado como A/H1N1, es uno cuyo ámbito de transmisión es exclusivo entre los humanos.

La gripe es una grave enfermedad respiratoria contagiosa causada por los virus de la gripe. Millones de personas en Estados Unidos padecen gripe cada año. La mayorí­a suele estar enferma una semana aproximadamente. Algunas personas (especialmente los niños pequeños, las mujeres embarazadas, los ancianos y las personas con problemas crónicos de salud) pueden ponerse muy enfermas y muchos mueren por la gripe. Según la Asociación Médica Canadiense, al año la gripe mata hasta 2 mil 500 canadienses y unos 36 mil estadounidenses. Hasta 500 mil a nivel mundial.

Los reportajes que se han manejado hasta la fecha dan cuenta que de los 152 casos de muertos en México, de ellos únicamente siete (7) están asociados al virus A/H1N1. Al 30 de abril en Estados Unidos se informó de 109 casos, de los cuales sólo cinco (5) ameritaron hospitalización. El Centro para el Control de la Enfermedad Estadounidense (CPCE) confirmó que un bebé de 23 meses de Texas habí­a muerto del virus de la gripe (llamada hasta el 30 de abril como «fiebre porcina»). El bebé fue el punto de referencia para elevar del nivel 4 al 5 en la categorización de prevención de la OMS. «Por su rápida propagación entre los paí­ses», afirmó la Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS.

En Veracruz, en el poblado La Gloria, se manifestó un brote de 450 infecciones respiratorias agudas. De estos casos, luego de las pruebas, se determinó que sólo uno (1) resultó positivo con el virus antes indicado. No se informó adecuadamente y con precisión que la gripe es común en los paí­ses septentrionales durante el perí­odo abril-mayo de cada año.

La alerta mundial, fundamentó su prevención sobre la base de la presunción de entre otros, por el Centro para el Control y Prevención de la Enfermedad de la Unión Europea, que sin pruebas, afirmó que la «pandemia podrí­a afectar entre un 40% y 50% de la población de la UE (según europeanvoice.com), el 30 de abril pasado. Ese mismo dí­a a las 18:00 GMT, en www.who.org se señalaba de la rápida evolución de la «pandemia», que en nueve paí­ses se habí­a informado oficialmente de 148 casos confirmados por laboratorio, incluyendo los únicos 7 decesos de México.

El CPCE, con sede en Atlanta, está desempeñando un papel clave en la identificación del virus para varios paí­ses latinoamericanos, incluyendo México, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. El 30 de abril, el Gobierno estadounidense estableció un laboratorio CPCE en México. En otras palabras, la agencia gubernamental estadounidense está monopolizando la dirección de las pruebas de laboratorio, los datos y los análisis.

La «pandemia de la gripe» constituye una mina de oro corporativa para el grupo de empresas de biotecnologí­a. La UE ya ha dado luz verde para trabajar con la gran empresa farmacéutica para desarrollar una vacuna contra la gripe «porcina». Además ha servido de excusa ideal para olvidarse de la crisis económica global y de cómo los miles de millones de dólares del «rescate» han ido a parar en las pocas manos de los principales socios de los bancos «quebrados».