A mediados de la semana anterior acaecieron sucesos que levantan el ánimo de la alicaída confianza en el sistema jurídico y en los procedimientos encaminados a frenar, aunque sea relativamente, la impunidad de funcionarios públicos venales y empresarios impúdicos.
Como seguramente ustedes estarán enterados, la tarde del jueves 13 La Hora informó ampliamente (y los diarios matutinos del día siguiente lo corroboraron) sobre la captura del alcalde antigüeño Adolfo Vivar, acusado de una serie de delitos supuestamente cometidos al abrigo de su cargo, especialmente desvíos millonarios que lo enriquecieron ilícitamente, al igual que a parientes suyos, al tesorero de la municipalidad y ¡cómo no! a presuntos empresarios, según investigaciones del Ministerio Público, apoyado por la Policía Nacional Civil y la CICIG, además de contar con la colaboración, para las capturas, de elementos del Ejército.
Esta aprehensión y el proceso judicial que se ha incoado contra ese sujeto tan sonriente (según las fotografías de prensa) y sus compinches, probablemente sea el inicio de nuevas averiguaciones encaminadas a dilucidar negocios oscuros que se realizan en otras municipalidades, como el caso de Chinautla, cuyo alcalde ha sido objeto de múltiples y públicos señalamientos, pero permanece impávido en su cargo desde hace lustros, cambiando de partido como mudándose de calzoncillos.
Que conste que no es estoy afirmando que ese funcionario edilicio sea un pícaro ni que mañosamente haya montado varias empresas para realizar negocios en esa comuna y en otras municipalidades aledañas; pero todo mueve a pensar que no es un personaje que brille por su honorabilidad, porque según datos periodísticos, ha amasado una apreciable fortuna. ¿Derivada del sueldo que percibe?
Como se está procediendo con Vivar, surge la expectativa que el MP, la PNC y la CICIG escuchen el clamor de vecinos y atiendan las informaciones mediáticas, para investigar a ese alcalde y su familia, por lo menos para descartar que no se está burlando de la ley y de sus electores.
La otra información que despertó esperanzas entre los numerosos guatemaltecos de las clases media y media alta que fueron estafados por los accionistas mayoritarios del Banco del Café, la dio a conocer este vespertino el día siguiente, viernes 14, en torno a que la Corte de Constitucionalidad declaró sin lugar un recurso de apelación presentado por la defensa de esos banqueros que se oponían a que el proceso en su contra lo siguiera conociendo el juez Walter Villatoro.
Aunque no es una garantía que los afectados por la quiebra fraudulenta del banco recuperen a corto plazo sus ahorros y depósitos, por lo menos se tiene la certeza de que el titular del Juzgado Décimo del Ramo Penal no es de los que se deja influenciar por poderosos, lo que alienta las perspectivas en lo que atañe a que no todo está podrido en la administración de justicia.
(El auxiliar fiscal Romualdo Tishudo pregunta a un ratero reincidente: –¿Qué robaste de la casa que asaltaste ayer? –Nada; porque allí vive un alcalde, responde –¡Estás jodido! –repone mi amigo– Entonces ¿De qué te despojaron a vos?).