Alemania conmemora 22 años de unificación


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La presión de la Revolución Pacífica, las reformas del presidente soviético Mijaíl Gorbachov y los movimientos democráticos en Hungría y Polonia influyeron notablemente a que sucediera lo que se creía imposible. El 9 de noviembre de 1989 en conferencia de prensa, se hacía el anuncio del proyecto de la nueva ley de regulación de viajes de la RDA, la cual en ese mismo momento se convirtió en realidad, cuando a las 18:53 horas el periodista italiano Riccardo Ehrman preguntaba a Günter Schabowski, miembro del Buró Político de la RDA, si esta regulación era o no funcional.

Grecia Aguilera


Ante semejante pregunta, al político no le quedó más que asegurar que sí, agregando que dicha ley había sido aprobada en ese mismo instante y que la frontera entre las dos Alemanias quedaba abierta de inmediato. El periodista Ehrman se sintió como un héroe ante tal respuesta. A las diecinueve horas con cuatro minutos de ese día los cruces habían sido liberados. ¡Alemania salta de alegría, el Muro de Berlín cae delante de la Puerta de Brandeburgo, se unen el Este y el Oeste, multitudes de personas lloran, ríen y se abrazan, aún sin conocerse! El primer grupo que atraviesa la frontera resulta ser el de una familia que viaja en un pequeño automóvil –llamado Trabi– color turquesa. Por la emoción y el bullicio del momento, no se percatan de que su pequeña hija ha descendido del automotor, y que saltando y corriendo, se dirige precisamente hacia la frontera. “¡Señor agente, señor agente!”, gritaba la madre con desesperación, “¡detenga a la niña de suéter rojo, es mi hija…!” “¡Lo siento!” contesta el policía con una gran sonrisa, “¡tengo órdenes de permitir el paso a todos, avance y recoja usted misma a su hija!” Esta anécdota la contaba el oficial de turno con risas y lágrimas en los ojos, “no puedo creer que haya sido una niña la primera en atravesar la frontera, esto es como un mensaje divino, de la Providencia, tal vez para que no olvidemos nunca a los muertos y atormentados que sufrieron a consecuencia de la guerra y de esta fatídica muralla.” El símbolo de la Guerra Fría se transforma en ese momento en la libertad misma. La infame construcción del muro con cercas y alambre de púas, había comenzado un aciago 13 de agosto de 1961, pero por fortuna, en 1989 quedó demolido este símbolo de la ‘división inhumana’. Ahora, el miércoles 3 de octubre de 2012, el Excelentísimo Señor Embajador de la República Federal de Alemania, doctor Thomas Schäfer y su distinguida esposa, doctora Mayra Schäfer ofrecieron una recepción en el Salón El Roble del Hotel Intercontinental, en la Ciudad de Guatemala, para celebrar no solamente el triunfo de la unificación, sino también el decidido y emprendedor avance de su país, como lo resaltó en su discurso el Embajador, anhelando que también en el futuro pueda lograrse la unificación de Corea. Seguidamente, es mi deseo transcribir para ustedes una parte del mensaje que envió el Presidente de la República Federal de Alemania, Joachim Gauck: “En 1989 el coraje de la población oprimida en el Este hizo saltar las cadenas y conquistó la libertad, la democracia y a la postre también la unificación de nuestra patria. Hoy, veintidós años después, vemos con gratitud que este país se ha reencontrado consigo mismo… Alemania es un Estado de Derecho libre, con potencia económica, y a la par un Estado social… Hoy podemos estar orgullosos de nuestro país, del papel que desempeña, para bien, en el mundo… Pero también es patria cultural de sensibilidades diversas, un formidable proyecto político y una maravillosa idea cosmopolítica de unidad en la diversidad… Queremos construir Europa como un espacio donde imperen la paz y la libertad… Queremos asumir responsabilidad. Eso también es lo que se espera de nosotros… ¡Cuán valioso regalo de confianza a la luz de nuestra historia!”