Con perdón del doctor Sergio Morales, los «protectores de los derechos humanos» y cualquier cosa que se le parezca, realmente estoy de fiesta al recibir, por primera vez en muchos años, varias noticias agradables: una, que unos guardias privados evitaron un secuestro en la colonia La Montaña y mataron a uno de los secuestradores y detuvieron a dos; otra que una valiente y realmente digna de encomio y elogio, mujer guatemalteca, no se dejó asaltar por dos delincuentes en moto y los atropelló frustrando su intento criminal aunque huyeron; la tercera, que un pasajero de un autobús dio muerte a un asaltante del mismo y evitó el atraco y la última, pero no por ello menos encomiable, que al fin la CICIG (de quien tuve dudas e incluso censura del primer informe que presentara sobre su «trabajo»), particularmente el doctor Carlos Castresana ya se puso los moños y está señalando y acusando al nauseabundo sistema de justicia (especialmente el Ministerio Público y el Organismo Judicial ) y también al Organismo Legislativo que se preocupa de quedar bien con Colom y señora y olvida cosas más importantes como la Ley de Armas, la de protección de Testigos, reformas a la Ley de Amparo y yo agregaría, profundas reformas a la llamada Ley de la carrera judicial, escudo con el que se protegen los corruptos del OJ.
Me alegro doblemente de lo ocurrido porque la valiente dama que enfrentó a dos criminales no fue enviada a prisión por su arrojo y posiblemente, condenada a 20 años de prisión por uno de esos jueces que ustedes ya conocen. Espero que a los agentes que evitaron el secuestro de una persona y el pasajero del bus que tranquilamente se fue a su casa, no sean perseguidos por la «justicia» que tenemos aquí en esta sufrida patria.
 Por otra parte, así como al instalarse la CICIG planté mis dudas sobre su accionar y después critiqué el informe de su primer año en donde lo más «relevante» es que había acompañado al MP en la investigación de 15 casos de alto impacto; ahora, al observar la actitud de Castresana creo que así debe ser su proceder, con energía, decisión y valentía, señalando a los «amigos» del crimen organizado y desorganizado que se burlan de la ciudadanía honrada al dejar libre o no efectuar averiguaciones profundas sobre el accionar de estos energúmenos sociales que no nos tienen de rodillas, sino con la estaca clavada.
Creo, además, que el ejemplo consignado por los medios de comunicación sobre los hechos ocurridos y que menciono en esta columna deben ser ejemplo para todos. En lo personal prefiero y respeto mil veces más a una mujer que le echa encima el carro a dos delincuentes que a muchas que sólo se quejan o proporcionan estadísticas sobre las crueles muertes violentas de féminas o la violencia inmisericorde que sobre ellas se produce.
El mensaje es claro, los buenos debemos actuar en contra de los malos y si soportamos 36 años de una guerra ideológica, tonta y absurda entre dos facciones que dejó cientos de miles de muertos, bien vale la pena iniciar otra nueva guerra contra la delincuencia, pero, como dice Colom, con inteligencia y sólo en caso de extrema necesidad utilizar la fuerza ANTES de que los maleantes lo hagan. ¿Me explico?
Y es que la mera verdad ya no aguantamos más. Estamos débiles, indefensos ante sicarios de toda estirpe, incluyendo lo que ya es frecuente, los que viajan en motos, los cuales no pueden ser controlados por más números que se pongan en la espalda o cualquier otra parte. Debe dictarse una disposición, lo cual ya se hizo hace muchos años, de prohibir que dos adultos viajen en una misma moto. Es decir, es una medida simple, solo podrán viajar niños menores de 12 años, aunque justos paguen por pecadores, pero recordemos lo que dice nuestra Constitución: el interés social prevalece sobre el particular.
Lamentablemente, ni el Ejecutivo, ni el Legislativo y menos el Judicial, tienen como prioridad la seguridad pública por lo que sólo somos los ciudadanos los que tratamos de protegernos, LO CUAL PUEDE RESULTAR A LA LARGA EN UN JUEGO PELIGROSO PORQUE ESOS MISMOS CIUDADANOS, EN UN MOMENTO DE ANGUSTIA Y DESCONTROL, PUEDEN INICIAR UN PROCESO DE LIMPIEZA SOCIAL O LINCHAMIENTOS IMPARABLES, de lo cual ya tenemos muchos ejemplos.
Lo mejor es que se actúe de común acuerdo con policías, fiscales y jueces honestos, pero eso sí, con alma, corazón y huevos.
A propósito. Cuando escribía esta columna recibí una llamada de un supuesto Carlos Castillo, teléfono 52211516, que me citaba para que nos viéramos en la 5a. avenida 11-44, zona 9, para entregarme Q5 mil como anticipo de unos productos que vendía, pero que debía llegar en ese momento. ¡Gí¼echos! O se trataba de un asalto con casi muerte segura o en el mejor de los casos, de un «secuestro express». ¿Como la ven disdiay?             Â