Además de dividir al Gobierno, al Congreso y al sector empresarial, la iniciativa de reforma fiscal también es motivo de pugnas entre los alcaldes.
Mientras Alberto Reyes, presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (Anam), señaló que esta instancia apoyará la iniciativa, ya que la ven como una buena salida para parte de la crisis económica. Varios alcaldes rechazan la misma, debido a que desconfían que los beneficios lleguen a las comunas.
Y mientras en el Legislativo la discusión de la reforma tributaria es incierta, algunos funcionarios del Estado buscan simpatía para la misma en el interior del país, tal es el caso del vicepresidente Rafael Espada, quien hoy se encontraba de visita en el departamento de Sololá, dando a conocer la postura del Gobierno central en torno a este tema.
í“scar González, alcalde por la Gana en el municipio de Santa Catarina Barahona, Sacatepéquez, al igual que Juan José Pichiyá, alcalde por el Partido Patriota en Patzicía, Chimaltenango, manifestaron su rechazo a la aprobación de la reforma fiscal y duda que los recursos vayan a llegar a las municipalidades.
Pichiyá resaltó que los únicos beneficiados serán las autoridades que dirigen Cohesión Social, y de llegar los recursos a las comunas serán muy pocos. «A las municipalidades que no pertenezcamos al partido oficial nos dejarán fuera de los beneficios, como siempre sucede», afirmó el entrevistado.
Por su parte Rigoberto Salazar, alcalde por la UNE en el municipio de Morazán, El Progreso, aseguró apoyar la reforma, pero si en verdad los recursos llegan a los más necesitados, de lo contrario no.