El presidente Alan García, quien la víspera aceptó la renuncia de todo su gabinete para conjurar el escándalo por un caso de corrupción, perdió a uno de sus más valiosos aliados, su primer ministro, Jorge del Castillo, quien había demostrado su talento para desactivar crisis.
Del Castillo cayó, arrastrando con él al resto del gabinete, por su relación indirecta en un caso de corrupción que se conoció el fin de semana pasado en la adjudicación de cinco zonas de exploración petrolífera a la empresa noruega Discover.
Este sábado se conoció que Del Castillo será reemplazado por Yehude Simon, un independiente de izquierda de 61 años, quien estuvo ocho años en prisión durante el régimen fujimorista por presunta apología del guerrillero MRTA hasta ser indultado y luego en 2002 comenzó una exitosa carrera política.
Aunque el presidente García no ha confirmado este nombramiento, el propio Simon señaló haber aceptado el cargo, afirmando además su propósito de que en el gabinete permanezcan el canciller, José Antonio García Belaúnde; la ministra de Comercio, Mercedes Aráoz, y el titular de Economía, Luis Valdivieso.
Con una baja popularidad, que ronda por el 20%, la salida de Del Castillo representa un serio problema para el resto del gobierno del presidente cuyo mandato termina en 2011, estiman analistas.
Para el observador político Mirko Lauer, con la caída de Del Castillo el presidente «pierde a su mejor operador político, justo cuando empieza la época en que más va a necesitar de él».
«Es poco probable que un premier independiente tenga la misma eficacia para apagar los fuegos de la protesta ciudadana, o agenda y estilo tan sintonizados con los del presidente», agrega, advirtiendo que la salida de Del Castillo hace parte de un «cuidadoso operativo de debilitamiento del gobierno».
Por lo pronto, la oposición saludó la caída del gabinete.
Para Ollanta Humala, líder del Partido Nacionalista, «esta decisión fue la más sensata. Lo más correcto era que este gabinete diera un paso al costado».
El congresista derechista Raúl Castro indicó que «el cambio era necesario para recuperar la confianza. Yehude Simon la genera y tiene capacidad de trabajo».
La salida del gabinete cerró una convulsionada semana, tras la revelación entre el domingo y el lunes pasados de nueve audios con conversaciones telefónicas grabadas ilegalmente que evidencian maniobras indebidas para favorecer a la empresa noruega en una licitación para explorar hidrocarburos.
Uno de los implicados en los audios, Rómulo León, un controvertido ex diputado y ex ministro en el primer gobierno de García (1985-1990), se encuentra prófugo, mientras que su interlocutor, Alberto Quimper, que integraba el directorio de la estatal PeruPetro, se encuentra detenido.
Un tercer personaje es el dominicano Fortunato Canáan, que representaba a Discover Petroleum, y quien, según las grabaciones, entregó fuertes sumas de dinero a León para supuestamente sobornar a funcionarios estatales.
El primer ministro estaba mencionado en dos de los nueve audios. Del Castillo negó haber hecho cualquier gestión relativa al tema petrolero pero aceptó -tal como lo revelan los audios- su cercanía con León.
Desde que se hicieron públicas las conversaciones la oposición exigió la salida de Del Castillo, hasta el punto de que para el próximo martes estaba prevista una moción de censura contra el alto funcionario en el unicameral Congreso.
La caída del gabinete se presenta en un momento complicado para el gobierno, que tiene que lidiar con los efectos de la turbulencia financiera internacional y con los preparativos para la Cumbre del Foro Económico Asia Pacífico (APEC), que se celebrará en noviembre próximo en Lima.
El presidente del gobierno regional de Lambayeque (norte de Perú), Yehude Simon, confirmó que asumirá el cargo de Primer Ministro del gobierno de Alan García en reemplazo del renunciante Jorge del Castillo, en declaraciones a la radio local RPP.
«Me he adelantado lamentablemente al (anuncio del) presidente (Alan García). Pero sí pues, en efecto, se le dio una respuesta a él, y empieza un enorme reto en lo personal en una situación bastante compleja del país», dijo Simon.
«Todo el mundo tiene que llenarse de fe par hacer que las cosas salgan bien», agregó Simon, un político independiente que militó en la izquierda las dos últimas décadas y que se autocalifica como «un humanista».
El designado primer ministro instó a una tregua a la clase política y señaló: «quiero hacer una gran alianza entre los sectores de izquierda y el Gobierno y no tengo la menor duda que la gente empresarial, lo que llaman la derecha, también se va a acercar».
«Este es un momento que el país necesita una tregua por la situación económica caótica que vive la humanidad», resaltó.
Simon estuvo preso ocho años en la década de 1990 acusado de pertenecer al grupo armado de tendencia guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). El gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) lo indultó cuando se reveló que purgó prisión en forma injusta al no tener vínculos con el MRTA.