En dos corrientes radicalmente opuestas, Alabama y Ohio dan ejemplos de cómo se enfrentan al fenómeno de las migraciones, un tema polémico a la vez que sensible en los Estados Unidos. Mientras que en el primer lugar los indocumentados son perseguidos como criminales, en el segundo encuentran las puertas abiertas para trabajar, invertir y crear empleos. Son los dos extremos para los inmigrantes.
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El sábado 22 de octubre pasado, cientos de personas se reunieron en Birmingham para protestar contra la estricta ley de Alabama que busca controlar a los inmigrantes que carecen de permiso para estar en el país.
El representante federal Luis Gutiérrez estaba entre quienes participaron en la manifestación el sábado por la tarde en el Fair Park Arena.
Los oradores esbozaron paralelismos entre la nueva ley estatal y los esfuerzos de negar derechos civiles a los negros en la década de 1960, según reportó el periódico local The Birmingham News. Gutiérrez consideró que la ley es un ejemplo de intolerancia que debe vencerse.
El representante ha pedido al gobierno federal que detenga la deportación de inmigrantes aprehendidos bajo la ley de Alabama si carecen de antecedentes penales. El evento fue promovido mediante las redes sociales en internet y por una estación de radio de habla hispana fuera de Birmingham.
La misma tarde que miles de hispanos en Alabama tomaron el día libre para protestar contra la dura ley sobre inmigración del estado, el mexicano Francisco Mejía cobraba a comensales y entregaba paquetes de carnitas a clientes en autos en el lado oriental de Dayton, en Ohio.
La Taquería Mixteca de su familia prospera en una calle en la que abundan edificios deteriorados y locales comerciales vacantes. A la hora del almuerzo se llena con una clientela diversa de trabajadores hispanos, hombres blancos que visten traje y corbata y otros clientes de raza blanca y negra.
«El negocio va muy bien», dijo Mejía con una amplia sonrisa.
Es el tipo de historia de éxito que los líderes en Dayton creen ofrece esperanza para toda una ciudad. Han adoptado un plan no sólo para alentar a los inmigrantes a que vengan y se sientan bienvenidos, sino también para aprovechar su presencia con el fin de que ayuden a la ciudad a salir de un profundo bache económico.
Las autoridades de Dayton, que el 5 de octubre adoptaron en forma unánime el plan «Bienvenidos a Dayton», dicen no estar haciéndose de la vista gorda ante los inmigrantes que carecen de permiso para vivir en el país; los que lleguen aquí en esas condiciones seguirán estando sujetos a las leyes federales.
PARA LOS FEDERALES
Mientras estados como Alabama, Georgia y Arizona, así como algunas ciudades, han aprobado leyes en los últimos años para controlar a los inmigrantes que no tienen autorización para vivir en Estados Unidos, los funcionarios de Dayton dicen que le dejarán eso a las autoridades federales y más bien se enfocarán en cómo atraer y asimilar a los que lleguen al país con sus documentos en regla.
Otras ciudades, entre ellas las cercanas Columbus e Indianápolis, tienen programas para ayudar a los inmigrantes a recibir ayuda gubernamental y comunitaria, pero el esfuerzo de Dayton se siente más amplio y más urgente.
El alcalde Gary Leitzell le dijo a la comisión municipal antes de la votación que los inmigrantes traen consigo «nuevas ideas, nuevas perspectivas y nuevo talento a nuestra fuerza de trabajo… para revertir la tendencia de décadas de declive económico en esta ciudad, necesitamos pensar globalmente».
Muy golpeada durante años por los apuros de la industria de manufactura en Estados Unidos, en especial la automotor, la recesión azotó a Dayton, que se hace llamar «el lugar de nacimiento de la aviación» por ser la ciudad natal de los hermanos Wright.
Miles de empleos se perdieron con el éxodo a Georgia en 2009 de NCR (anteriormente llamada National Cash Register), una de las compañías más importantes de Dayton, tras 125 años de presencia en la ciudad y por el cierre en 2008 de una planta de General Motors en Moraine, un suburbio.
El desempleo en Dayton es de casi el 11%, mayor en 2% al promedio nacional, al tiempo que el número de habitantes ha descendido debajo de 142.000, una disminución del 15% en comparación con el año 2000. Mientras tanto, los habitantes nacidos en el extranjero en la ciudad aumentaron el 57%, a 5.102, de 2000 que había en 2010, de acuerdo con cifras del censo.
Los líderes municipales que buscan un repunte de Dayton empezaron a examinar a la población inmigrante: médicos indios en hospitales; profesores y alumnos graduados nacidos en el extranjero que laboran en las universidades de la región; y propietarios de negocios pequeños nuevos como la New York Pizzeria de una familia turca en el lado este de la ciudad, así como lotes de autos, talleres y pequeños mercados, todos ellos operados por hispanos.
Dicen que los inmigrantes le han dado nueva vida a algunas viviendas deterioradas que estaban vacantes. Ellos las habitan ahora y les han hecho reparaciones.
«Esta área ha estado en una recesión terrible, pero sin ellos estaría incluso peor», dijo Theo Majka, profesor de sociología de la Universidad de Dayton quien, con su esposa socióloga Linda Majka, ha estudiado y defendido a los inmigrantes de Dayton. «Aquí tenemos este recurso subutilizado».
Las autoridades de Dayton dicen que su plan aún necesita financiamiento y voluntarios para que ayuden a implementarlo; esperan lograrlo para fin de año. Sus puntos clave incluyen incrementar la información y el acceso al gobierno, los servicios sociales y la atención a problemas de vivienda.
Además, proporciona educación de idiomas y ayuda con credenciales de identificación, así como apoyos económicos y en mercadotecnia para los inmigrantes empresarios con el fin de ayudar a construir la sección en la calle Tres Oriente.
«Nos diversificaremos, creceremos, tendremos más restaurantes, más negocios pequeños», dijo Tom Wahlrab, director del consejo municipal de relaciones humanas, quien ayudó a encabezar el desarrollo del plan.
MENOS PROGRESO
Ciudades estadounidenses que aprobaron leyes migratorias restrictivas cuentan con menos trabajadores, menos empleo y viven un peor ambiente laboral que ciudades que apostaron por ordenanzas abiertas a la llegada de inmigrantes, anunció un estudio.
El reporte de la Sociedad de las Américas, con sede en Nueva York, analiza la situación de 53 ciudades que entre el 2006 y el 2008 implementaron de forma oficial ordenanzas limitando la llegada o el acceso a servicios para inmigrantes versus otras que emitieron ordenanzas que favorecen el flujo de inmigrantes en sus comunidades.
La conclusión del reporte es que en ciudades como Payson (Arizona), Bellaire (Ohio) o Athens (Alabama) donde se impusieron leyes restrictivas, hay menos trabajadores en general, inmigrantes o no inmigrantes, y que el impacto económico de las ordenanzas ha sido negativo.
«Esto es algo que ha afectado a la población estadounidense también. No sólo se trata de un trabajador que abandona la ciudad, sino también el efecto que esto tiene en sus supervisores, managers… afecta a toda la cadena del negocio», explicó Jason Marczak, director de estrategias para la Sociedad de las Américas y director del estudio.
La oficina de la gobernadora del estado de Arizona, Jan Brewer, donde se debatieron duras leyes migratorias, no respondió de forma inmediata una llamada de The Associated Press, al igual que representantes de la ciudad de Payson.
El reporte llamado «El impacto económico de ordenanzas locales migratorias» señala que una ciudad con leyes migratorias restrictivas se espera que tenga 0,18 veces menos trabajadores que las municipalidades que aprobaron ordenanzas abiertas a favorecer la documentación o empleo de inmigrantes.
Ante la falta de aprobación de una reforma migratoria por parte del gobierno, muchas municipalidades y estados del país implantaron sus propias leyes migratorias. Entre el 2005 y el 2010, más de 6.000 proyectos de ley relacionados con inmigración fueron presentados en 50 legislaturas estatales y más de 1.000 de estas iniciativas fueron promulgadas, señala el reporte.
«Aunque no todos los proyectos de ley fueron aprobados, se logró crear un clima en el que los inmigrantes y los hispanos en general no se sienten bienvenidos. Algunos de ellos han decidido trasladarse a otros lugares», señala el estudio.
*Con información de los reportajes de Jay Reeves, Alicia A. Caldwell, Claudia Torrens y Dan Sewell
No toman trabajos de hispanos
Se suponía que la nueva ley de Alabama para combatir la inmigración ilegal crearía trabajos para estadounidenses desempleados, pero pocos de ellos han mostrado interés en esas plazas desde que la medida entró en vigor.
Muchos de los estadounidenses que se presentaron para trabajar en las cosechas duraron un día apenas y se fueron diciéndole a sus empleadores que el trabajo era demasiado duro y la paga no justificaba el esfuerzo.
Los políticos que apoyaron la ley insisten en que hay que darle más tiempo antes de catalogarla de un fracaso.
El Congreso de Alabama aprobó su ley de inmigración en junio. De inmediato fue cuestionada en los tribunales, igual que ocurrió en otros estados que adoptaron medidas similares. Pero a diferencia de lo sucedido en esos estados, la mayor parte de sus rubros sobrevivió al desafío legal y la ley entró en vigor casi intacta.
EN OHIO
Política migratoria amistosa
Las autoridades y diversos sectores de la ciudad confían en que los nuevos inmigrantes establezcan empresas que creen empleos
Las autoridades de una ciudad del suroeste de Ohio expresaron confianza en que su plan para impulsar la imagen de la localidad como amistosa con los inmigrantes ayude a contener su caída de la población y restaurar su deteriorada economía.
Los comisionados de la ciudad de Dayton aprobaron días atrás un marco de trabajo para fomentar un ambiente más acogedor que atraiga a los inmigrantes hacia la ciudad, destacó Efe.
Las autoridades y diversos sectores de la ciudad confían en que los nuevos inmigrantes establezcan empresas que creen empleos.
El plan incluye recomendaciones como un aumento en el servicio de intérpretes del gobierno y otros organismos, así como la demarcación de un distrito que sirva de centro para empresas de inmigrantes.