Alabama necesita de los migrantes para crecer


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Alabama tiene un problema real con la migración, dice Yanyi Djamba. El problema es que no hay suficiente. «Si acaso, necesitamos más migrantes», dijo Djamba, director del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad de Auburn en Montomery. «Alabama, si miramos la población de personas mayores de 65 años, eso va a crecer dramáticamente. En algún momento, vamos a tener una escasez de trabajadores y talentos».

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Por TIM LOCKETTE ANNISTON / Agencia AP

Djamba es uno de un puñado de expertos que monitorean la población de Alabama y hacen predicciones sobre adónde se dirige. Él -y otros en el terreno- ven un estado que está envejeciendo rápidamente, con una población de ancianos que se va a duplicar, y muy pocos residentes en edad laboral para cuidarles.
 
Migrantes e hispanos -dos grupos que muchas veces se superponen y que a menudo son blanco de dura retórica política- podrían ser precisamente los grupos que revierten la tendencia, dicen los demógrafos.
 
Los gobiernos locales y estatales tienen que realizar proyecciones poblacionales para poder predecir necesidades futuras de servicios, pero esas proyecciones a menudo resultan muy inexactas. Además, eventos actuales -como la ley de migración de Alabama y la crisis económica- han creado dolores de cabeza para demógrafos que tratan de actualizar las proyecciones.
 
Carolyn Trent, que hace pronósticos de población para el Centro de Estudios Económicos y de Negocios de la Universidad de Alabama, dijo que el centro muy probablemente va a demorarse un par de meses para emitir nuevas cifras oficiales.
 
«Me gustaría estar en contacto con escuelas y otras agencias para ver cómo la ley de migración afectó sus cifras», dijo. «Hacer proyecciones este año ha sido difícil».
 
Pero por amplio margen, los demógrafos están de acuerdo en un puñado de tendencias significativas.
 
Una de ellas es que la población del estado está envejeciendo aceleradamente.
 
Las primeras personas nacidas en los 20 años de auge de natalidad de la postguerra en Estados Unidos están ahora alcanzando la edad de retiro, lo que significa que la población de personas mayores de 65 años va a aumentar a casi el doble de aquí al 2030. La Oficina del Censo y varias agencias del estado ofrecen diferentes cifras, pero todas predicen que el número de ancianos en Alabama va a superar 1 millón, subiendo de 13% de la población a 20% en el 2030.
 
Otra tendencia es la declinación de la tasa de natalidad. Las parejas en Alabama están trayendo al mundo menos niños que antes, y a medida en que la población envejece, la tasa de natalidad va a bajar aún más.
 
«Estamos claramente debajo de la tasa de reemplazo», dijo Djamba. Para ver adónde va a llevar eso, dijo, hay que mirar a Europa, donde la tasa de nacimientos ha estado por debajo de la tasa de reemplazo durante años.
 
«Uno ve escuelas e iglesias que cierran sus puertas», dijo Djamba.
 
El envejecimiento poblacional significa que un niño nacido hoy -que en el 2030 cumplirá 18 años- entrará a una fuerza laboral en la que cada trabajador mantiene a más personas no trabajadoras. Parte de ello provendrá de Seguridad Social y Medicare, que son programas federales. Pero el presupuesto del estado podría tener que costear parte de ello en forma de Medicaid, el programa de ayuda de salud a los pobres.
 
De acuerdo con las más recientes cifras de Trent, por cada 100 trabajadores de Alabama existen 68 personas que son demasiado viejas o demasiado jóvenes para trabajar. Casi dos terceras partes de esas personas son niños.
 
Pero para el 2030, de acuerdo con la proyección de Trent, esa cifra va a crecer a 85 por cada 100. Casi la mitad de los no trabajadores serán personas mayores de 65 años.
 
La mayor variable es la migración, la cantidad de personas que vienen al estado, desde otros estados u otros países. Si viene gente a Alabama, especialmente en edad reproductora, la población en edad laboral va a aumentar, dicen demógrafos.
 
Recientemente, eso no ha estado sucediendo mucho. El censo del 2010 muestra que unas 100 mil personas se fueron del estado, y casi la misma cifra llegaron. Esas cifras solamente cuentan a personas que hicieron declaraciones de impuestos en Alabama, la mayoría residentes legales. El número de inmigrantes ilegales pudiera ser mayor, aunque es difícil saber.
 
Pero demógrafos dicen que Alabama marcha a la zaga de otros estados sureños vecinos en el número de personas que llegan. Cifras del censo, compiladas el año pasado por Governing Magazine, indican que apenas menos de tres cuartas partes de los habitantes de Alabama nacieron en el estado. Eso le coloca entre los 10 primeros en cuanto al porcentaje de residentes oriundos del estado.
 
Para muchos en Alabama, una población pequeña, oriunda, podría ser la clave.
 
«La gente aquí es muy apegada al lugar», dijo Bobby Wilson, geógrafo en la Universidad de Alabama.
 
Pero eso podría ser un obstáculo para el crecimiento económico.
 
A nivel nacional, los dos estados con menor proporción de población oriunda – Florida y Nevada- fueron los que brillaron y se desplomaron en los últimos 10 años. Pero aquellos con más población oriunda incluyen a víctimas de la crisis manufacturera como Ohio y Michigan, además de los usuales compañeros de Alabama en el fondo de la escala socioeconómica -Kentucky, Virginia Occidental, Luisiana y Mississippi-.
 
«Uno no quiere necesariamente ser uno de los estados de crecimiento más rápido», dijo Trent. Eso podría significar que se encamina a un desplome. Pero uno quiere tener crecimiento. En estos momentos, estamos muy por debajo del promedio para estados sureños».
 
La migración procedente de otros estados, si se diese, podría llenar los vacíos en la población en edad laboral en el estado.
 
Pero los demógrafos dicen que poblaciones migrantes -especialmente inmigrantes hispanos- pudieran cubrir los vacíos más pronto.
 
Los inmigrantes tienden a ser jóvenes, dicen los demógrafos. Y los migrantes de Latinoamérica tienden a preferir familias numerosas.
 
«La tasa de fertilidad para las mujeres hispanas es mucho mayor que la de la población en general», declaró Djamba. Dijo que gran parte del crecimiento poblacional reciente ha provenido de la migración y de una población hispana cada vez más numerosa.
 
Agrega que los futuros cambios poblacionales han estado en las mentes de algunos de los líderes del país desde hace años. Ésa es la razón, dice, por la que Estados Unidos instituyó la lotería de visas en 1995, permitiendo a trabajadores calificados seleccionados al azar mudarse al país a una tasa de 50 mil anuales.
 
«Desafortunadamente, Alabama no ha recibido a muchos de ellos», comentó. La mayoría, dice, se han radicado en estados con mejores economías. La mejor forma de atraer a residentes en edad laboral, estadounidenses o inmigrantes, es generando más empleos», dice.
 
Wilson, el geógrafo, piensa lo mismo.
 
«La gente sigue al capital».

LEGISLACIÓN
RECHAZAN INICIATIVA


Beatriz Rosaliano dijo que fue traída ilegalmente a Alabama desde México cuando tenía 2 años. Ahora que tiene 17, Rosaliano señaló que la ley de migración más dura del país, emitida por su estado adoptivo, la animó a convertirse en una activista y luchar para que sea revocada.

Rosaliano y aproximadamente mil manifestantes marcharon recientemente en el quinto día de una recreación de la marcha de Selma a Montgomery en 1965 que dio como resultado la Ley de Derecho al Voto que prohibió la discriminación en las urnas electorales.

Los organizadores de la marcha moderna dijeron que están luchando contra barricadas contemporáneas que impiden el acceso a las urnas, como la identificación electoral con fotografía y las leyes de migración.

La marcha culminó con un mitin frente al Capitolio de Alabama.

La estudiante de secundaria tuvo el día libre en la escuela, así que viajó a Montgomery para participar en la marcha. Comentó que sus padres trataron de disuadirla de participar en la marcha, preocupados de que pudiera ser arrestada y deportada.

«Desde que trajeron la ley de migración a mi estado de residencia, decidí hacer algo contra ella», dijo Rosaliano. «Les dije, si quiero que algo cambie, tengo que hacer algo también. Les dije que no solo va a beneficiarme a mí, va a beneficiar a todos»

La ley de migración de Alabama exige a la Policía determinar el estatus de ciudadanía durante detenciones por violación al reglamento de tránsito y a oficinas de gobierno verificar la residencia legal de todo aquel que realice trámites como la obtención de placa de circulación para un auto, inscripción de un niño a la escuela, la obtención de un empleo o renovación de una licencia de negocio.

La Corte de Apelaciones del 11er Distrito bloqueó una sección que dice que las cortes no pueden forzar contratos que involucren a inmigrantes indocumentados y otra que convierte en delito mayor que un inmigrante ilegal desempeñe actividades con el estado y gobiernos locales.

Los manifestantes se detuvieron a almorzar en la iglesia de Macedonia en Montgomery. Descansaron en un terreno afuera, quitándose los zapatos después de los primeros ocho kilómetros (cinco millas) de la marcha.

Valdomero Pérez, de 20 años también fue motivado al activismo político por la ley de migración. Él se mudó sin documentos de residencia a Alabama desde Guatemala con su familia hace cuatro años.

«Cuando se aprobó la ley, alguien que pensaba era mi amigo me dijo, ‘esta ley es buena porque no te necesitamos aquí»’, comentó Pérez. «Me estoy sintiendo solo aquí», agregó.