La semana pasada escribí sobre un tema al que no se le ha prestado importancia, porque se ha presentado como beneficioso, y pocas personas se han tomado la molestia de analizar a profundidad el contenido del Decreto 27-2010. Mi mayor preocupación como ser humano, madre, docente, profesional y guatemalteca es La Familia, que como base de la sociedad se encuentra en decadencia, y mi conciencia no me permite ser parte de semejante monstruosidad, por lo que paso a lo siguiente, quien escribe en un medio es responsable de sus opiniones, yo soy una persona idealista y defenderé lo que considero justo siempre.
licgla@yahoo.es
Se dijo sobre mí tanto en el blog de La Hora, como comentarios personales desde frígida, hasta que pretendía coartar la libertad de las personas, tanto estos como otros comentarios de tipo personal que se han hecho, para mí carecen de importancia, lo fundamental es el análisis jurídico, cultural y de valores del decreto mencionado, tanto mujeres divorciadas, como estudiantes y mis hijas que estudian derecho, una ya cerró pénsum y está por graduarse de psicóloga y la otra lleva más de la mitad de la carrera comparten conmigo mi posición, por lo siguiente: De todas las mujeres con las que hablé del tema el problema fue el mismo: la negociación en relación a las pensión alimenticia de los hijos, y el reparto de los bienes, momento en que se tiene que negociar porque para las mujeres en general, con raras excepciones lo más importante son los hijos, y su futuro, toda madre quiere para sus hijos lo mejor que le pueda dar y su lucha no tiene límites.
Adicional a los artículos mencionados en la columna anterior este decreto viola el 12 de la Constitución al eliminar del artículo 156 del Código Civil el segundo párrafo que establece que cuando se presenta una demanda de divorcio por abandono de hogar la misma admite prueba en contrario. Significa por lo tanto que a partir de la entrada en vigencia del mencionado decreto cualquier esposo o esposa puede presentar una demanda de divorcio argumentando abandono de hogar del cónyuge o de sí mismo, y se convertirá en una verdad absoluta, ya que la otra parte del matrimonio no puede argumentar nada porque no tiene derecho alguno a defender su posición. Una abogada de mucho prestigio y conocimiento me comentaba que aquí se debía aplicar el Código Procesal Civil, por lo tanto se podía presentar la contestación, pero llegamos a la conclusión que, según la Ley del Organismo Judicial una ley posterior deroga una anterior, y que en este caso los abogánsters harán uso de la LOJ para dejar tanto a la mujer como a los hijos sin protección alguna, me comentó sobre un caso que ella litigó y que tuvo que devolver porque los memoriales del abogado del esposo se resolvían en un día y los de ella en un mes. Si la mayoría de los tribunales se encuentran corrompidos, y el decreto mencionado tiene dedicación especial, ¿Cuántos hogares más serán destruidos y cuantos hijos sufrirán además del daño moral, psicológico y emocional del abandono del padre el económico también? Recuerdo que cuando principié a trabajar, esposos que percibían cantidades de dinero considerables solicitaban certificaciones contables por lo mínimo para demostrar una pobreza inexistente y que el o la juez fijaran una mínima pensión. En relación a la palabra ombres sin h recomiendo leer la obra de Efraín de Los Ríos «Ombres contra Hombres» de la que Miguel íngel Asturias escribió en México en 1946 lo siguiente: «Leer este libro y sentir impulsos por hacer perpetuas las barricadas de los defensores de la dignidad humana, todo es uno. Pero dejemos la lectura…, para podernos quitar de la garganta el nudo que ahoga la voz, de la pupila el agua que empaña la mirada y del alma la protesta que se torna imprecación ante el mismo Dios.» Yo la leí muy joven y la considero una joya, por eso califiqué a los ombres que están esperando la vigencia de este decreto, sin la h porque además de lo leído en la obra, también tiene otra connotación más popular. En relación a la libertad que quieren recuperar, que yo sepa el matrimonio es de dos, y de los que he celebrado, y a los que he asistido no he visto que ninguno llegue al mismo amordazado o con una pistola, lo que he compartido es una fiesta, la libertad la pierden quienes están en prisión, los demás tienen la cárcel en la mente, y para eso existen psiquiatras y psicólogos, porque cada quien decide si se casa o no, es por voluntad propia. Me llama la atención que ninguna de las iglesias se haya pronunciado contra esta aberración que pretende destruir lo poco que queda de La Familia, así como exigen que se tengan todos los hijos que dé Dios, ¿Qué pasa ahora? ¿Es que la institución del matrimonio como génesis de la familia no es importante?