Al oí­do de nuestro Presidente y del Embajador de los EE.UU.


Don Félix Loarca Guzmán, columnista de «La Hora» escribió hace unos dí­as un excelente artí­culo «Bolivia establece visa de ingreso a estadounidenses» que me ha motivado al siguiente comentario:

Antonio Sandoval Martí­nez

Ya sé que es como arar en el mar, pues ni uno ni el otro escucha pero, muchos si no la gran mayorí­a de nuestros connacionales sienten que esto de las visas para visitar el gran paí­s del Norte ?que lo de «gran» sólo les queda por lo grande y ya no por lo grandioso, no por su gente que la mayorí­a es buena sino por sus politicastros que son iguales o peores? si esto es posible? que los nuestros: una birria, ya se convirtió en algo denigrante para ciertas nacionalidades: las nuestras, la de los paí­ses del tercer mundo.

No solamente por lo onerosas que son por lo que cobran por las solicitudes que si no se otorgan las visas, deberí­an devolver esas fuerte sumas de dinero, que si se quedan con el pisto de las mismas, es inmoral, un verdadero robo, sino por la humillación a que someten a los solicitantes a la hora de tratar de obtenerlas, a presentar un sinnúmero de papeles y documentos: partidas de nacimiento, pasaportes vigentes, estados de cuenta bancarios, cuando no certificaciones del Registro de la Propiedad, etc., etc., etc. y además, US$100.00 aparte de la kilométrica solicitud en la que uno confiesa hasta lo inconfesable y después de hacer una larga cola, se presenta ante una ventanilla en la que detrás de un vidrio blindado, está un funcionario imberbe ?posiblemente en ví­as de entrenamiento y sin ningún criterio debido a su edad y educación? que medio examina la resma de papeles y según le dé la gana y su propio criterio y humor ?o falta de los mismos? emite su juicio y dictamen: «Usted califica» o «Usted no califica» y dice:… «Siguiente…», sin dar ninguna explicación ni permitir al solicitante hacer ninguna pregunta, ni solicitar explicación a la negativa a su solicitud ni cómo puede el mismo corregir su situación para eventualmente obtener el dichoso visado… si aún le quedan ganas o tiene la ingente necesidad de someterse a una nueva «entrevista» y desperdiciar otros cien dolaritos o casi ochocientos devaluados, pero costosos quetzalitos.

Las entrevistas que hací­an antes los cónsules y vicecónsules del «imperio» consistí­an en citar al solicitante ?quien ya sabí­a de antemano cuáles eran los requisitos lógicos y ya iba uno preparado, como en el caso de quienes viajaban en ví­as de puro turismo, el pasaje de ida y vuelta y suficiente dinero para el periplo; para quienes solicitaban visa de estudios, una carta de admisión al colegio o universidad, el pasaje podí­a ser solamente de ida y una carta del banco en que exponí­an que los padres podí­an sostenerle y sufragar los gastos de la educación y quienes solicitaban visa de residente, cosa semejante aparte de una carta de algún pariente o amigo que se comprometí­a a que la persona no constituirí­a ninguna carta para el Estado. Se sentaba uno frente al escritorio del citado funcionario, quien con la mayor cortesí­a del caso ?aunque la persona fuera y pareciera humilde? le atendí­a de manera cordial y si algo hací­a falta le explicaba para que subsanara la omisión y a menos que el entrevistado fuera y tuviera planta de delincuente, se le otorgaba la visa y no como ahora que más pareciera que está uno en la taquilla de un cine o comprando una hamburguesa o una pizza.

Pues hemos oí­do y leí­do que el presidente Evo Morales de Bolivia se ha puesto los moños y ahora se exige a los estadounidenses que desean visitar Bolivia, que obtengan visa para hacerlo. Me imagino que no les pedirán tanta cosa, pues entonces nadie querrí­a hacer el viaje, que ha de ser costoso como lo es a todos los paí­ses de Sudamérica, que a veces es más costoso que ir a Europa por lo lejos y porque no va tanta gente como al Viejo Continente, pero sí­ es una manera de tratar con reciprocidad a los ciudadanos del Coloso del Norte, pues si a los bolivianos les exigen visa para visitar los Estados Unidos, éstos están en todo su derecho de exigirles a los estadounidenses que obtengan visa para visitar Bolivia, que también ha de tener cosas digna de ver en su territorio y de oportunidades para hacer negocios, etcétera.

Podrí­an los diplomáticos y funcionarios consulares norteamericanos hacer un esfuerzo en no parecer «el americano feo» de la pelí­cula, pues podrí­a ser que algún dí­a no lejano, tengan necesidad de tener amigos y no solamente «intereses» y podrí­an nuestras propias autoridades comenzar a tener un poco más de vergí¼enza y dignidad para aguantar ese trato que se les da a sus conciudadanos.

Es simplemente cuestión de dignidad, por si conocen el significado de la palabra, señor presidente Berger y señor Embajador de los Estados Unidos de América. Hay que ser dignos y copiar en lo bueno al Presidente socialista o comunista de nuestro hermano paí­s del Sur.