Al menos quince muertos en dos atentados suicidas


Unos agentes de seguridad de Pakistán realizan las primeras pesquisas tras el atentado suicida en Peshawar. FOTO LA HORA: AFP A MAJEED

Al menos quince personas murieron y unas 100 quedaron heridas el sábado en dos atentados suicidas en el noroeste de Pakistán, el primero de los cuales fue reivindicado inmediatamente por los talibanes vinculados a Al Qaeda, anunció la policí­a.


A eso de las 07H30 (02H30 GMT) un suicida hizo estallar un pequeño camión repleto de explosivos delante de un puesto policial de la ciudad guarnición de Banu, cerca de la frontera afgana, matando a al menos dos policí­as, dos detenidos y un transeúnte, e hiriendo a otras 50 personas.

Cuatro horas más tarde, en pleno centro de Peshawar, la capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), otro suicida hizo estallar un coche bomba en una avenida que lleva a la principal base militar, matando a al menos diez personas e hiriendo a otras 50, según el director provincial de Salud Zahir Ali Shah.

«Fue un coche bomba y según nuestros cálculos contení­a 100 kilos de explosivos», indicó el jefe de la brigada de artificieros Shafqat Malik en Peshawar.

Esta segunda explosión se produjo en medio de una muchedumbre, cerca de un centro comercial y de numerosos comercios y dos bancos, en un barrio residencial donde viven numerosos oficiales del ejército.

«Puedo ver las ví­ctimas en el suelo», declaró también por teléfono otro policí­a, que precisó que hubo una «potente explosión».

En el hospital de Banu, un médico confirmó la muerte de cinco personas, entre ellas dos policí­as, y dijo que «más de 50» fueron heridas.

Entre los heridos figuran unos 30 policí­as, precisó un oficial.

El atentado en Banu «también provocó daños en unas veinte casas y comercios de los alrededores», precisó la policí­a.

Según esta última fuente, el balance de ví­ctimas podrí­a ser mayor ya que quedan heridos bajo los escombros del puesto policial.

Banu se encuentra junto al distrito tribal de Waziristán del Norte, fronterizo con Afganistán y uno de los bastiones de los talibanes, tanto paquistaní­es como afganos, así­ como de los combatientes de Al Qaeda.

La policí­a y el ejército son los principales objetivos de los atentados suicidas.

Desde hace meses y bajo la presión de Washington, el ejército paquistaní­ lanzó una serie de ofensivas militares contra los combatientes islamistas en el noroeste y en varios distritos tribales.

«Reivindicamos la responsabilidad del atentado de Banu», declaró por teléfono a la AFP Qari Husain, portavoz del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (Tehrik-e-Taliban Pakistan, TTP).

El TTP es una federación de grupos islamistas armados repartidos en todas las zonas tribales y en una parte del noroeste a la que Islamabad considera responsable de la gran mayorí­a de los atentados cometidos desde hace dos años.

Su fundador, Baitulá Mehsud, murió el 5 de agosto por un misil estadounidense en su feudo de Waziristán del Sur. Fue reemplazado por Hakimulá Mehsud.

«Habí­amos permanecido silenciosos y el gobierno habí­a considerado este silencio como un signo de debilidad desde el martirio de Baitulá», explicó a la AFP el portavoz.

Pakistán es escenario de una oleada sin precedentes de atentados perpetrados principalmente por talibanes paquistaní­es ligados a Al Qaeda que ha dejado más de 2.100 muertos en los dos últimos años.