Ayer el Presidente comunicó que el informe sobre las causas del accidente aéreo en el que perdió la vida el Ministro de Gobernación apunta a la falta de combustible. Cuando uno ha leído tanto sobre la pericia del piloto de la nave, su experiencia de muchos años y el cuidado meticuloso que según sus colegas y compañeros era característico de su forma de volar, no puede sino pensar que la teoría de que «alguien» pueda haber querido eliminar al funcionario cobra más fundamento porque resulta muy difícil suponer que un experimentado aviador no se diera cuenta de la falta de combustible o de que el mismo no estaba llegando regularmente a las turbinas.
El Presidente dijo que no hay ningún indicio al momento de que pudiera haber mano criminal que causara esa falta de combustible que precipitó la nave a tierra y que hacen falta más investigaciones para llegar a conclusiones definitivas sobre lo que pudo causar el percance. Casi simultáneamente, el fiscal a cargo de la investigación dijo que el tema del combustible fue abordado inicialmente y que en entrevistas con personas que estuvieron en el sitio de donde despegó la nave han coincidido en que tenía suficiente combustible para cubrir la travesía.
El trabajo de depurar las fuerzas de seguridad en el país no es cosa fácil porque se sabe que las mismas están penetradas por distintas manifestaciones del crimen organizado y los observadores independientes y los miembros del cuerpo diplomático que siguieron con detenimiento el trabajo de Vinicio Gómez coinciden en que estaba desarrollando un esfuerzo titánico por lograr el cometido de limpiar las fuerzas y asegurar así que pudieran estar al servicio del Estado y del pueblo y no de grupos que gozan de protección.
Si el esfuerzo del doctor Gómez era tan serio, no hay que ser adivino para pensar que se tiene que haber hecho de muchos enemigos en distintos niveles de las dependencias a su cargo, porque sabemos que en la Policía Nacional Civil se procedió a la destitución de muchos agentes pero, y eso es más importante, de comisarios de alto nivel que estaban relacionados con formas de crimen organizado. Tras muchos años de operar con absoluta libertad e impunidad, la acción hasta cierto punto solitaria de un ministro que ni siquiera era miembro del partido de gobierno sino que parecía responder a sus propias iniciativas y a un plan de acción muy propio (ajeno al plan elaborado en campaña por el partido oficial) tenía que provocar reacciones y no se puede descartar las más extremas.
La falta de combustible no parece ser una causa lógica como pudo ser el mal tiempo o una falla mecánica o error humano del piloto. Como decimos, al entendido… por señas.