El subdirector de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Olli Heinonen, reanudó ayer las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear, al día siguiente de que Teherán anunciase haber lanzado un cohete espacial, algo que Estados Unidos consideró preocupante.
Heinonen realiza misiones regulares a este país, en el marco de los esfuerzos de la agencia para determinar la índole del programa nuclear iraní, que las potencias mundiales temen tenga fines militares.
Este viaje, que debe culminar en un nuevo informe de la AIEA en septiembre, es la continuación de las discusiones precedentes del 7 y 8 de agosto en Teherán, calificadas por los especialistas iraníes de «positivas».
El domingo, Irán anunció el lanzamiento de un cohete de fabricación local habilitado para transportar un satélite y logró poner en órbita un «satélite de prueba», en un gesto que podría acentuar la tensión relacionada con el programa nuclear.
El ministro de Defensa, Mostafa Mohammad Najjar, aseguró que Irán pronto pondrá en órbita su propio satélite.
En alusión al lanzamiento, Washington advirtió que esa tecnología se puede usar para construir misiles balísticos. La Casa Blanca calificó el anuncio de «perturbador».
«Esta acción y la doble posibilidad de uso para su programa de misiles balísticos son inconsistentes con sus obligaciones ante el Consejo de Seguridad de la ONU», dijo su portavoz Gordon Johndroe desde Crawford, Texas, donde se encuentra la hacienda del presidente estadounidense George W. Bush.
Desde la agencia espacial israelí, el profesor Yitzhak Ben Israel, experto en cuestiones espaciales, estimó que Irán «exagera deliberadamente sus éxitos espaciales y aéreos para disuadir a Israel y a Estados Unidos de atacar sus sitios nucleares».
«Está claro que Irán posee desde hace años misiles balísticos Shahab-3 cuyo alcance llega a Israel. Pero la amenaza de Irán proviene de su programa nuclear y no de sus satélites o de sus misiles balísticos», añadió.
Israel y su aliado estadounidense nunca descartaron un ataque militar a los enclaves nucleares iraníes, aunque Washington dijo que, por el momento, prefiere seguir la opción diplomática.
Si Irán no da una clara respuesta al nuevo paquete de incentivos propuesto por las llamadas «seis potencias» (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China y Alemania), podría ser objeto de un nuevo paquete de sanciones , el cuarto, tras tres resoluciones precedentes.
Desde abril, los viajes de los representantes de la AIEA a Irán se centran en las sospechas de la agencia de la ONU sobre el programa nuclear iraní.
En el último informe sobre Irán, en mayo, el director general de AIEA, Mohamed ElBaradei, acusó a las autoridades iraníes de ocultar información relativa a armamento nuclear.
Irán negó estas acusaciones, calificándolas de «infundadas», e insistió en que había respondido en detalle a las preguntas de los inspectores.