Ahora vendrán las inconstitucionalidades


La lucha por lograr la vigencia de la Ley de Extinción de Dominio es todaví­a dura y cuesta arriba, porque no me cabe la menor duda de que ahora vendrán las acciones de inconstitucionalidad para torpedear su vigencia y me llama la atención cómo desde el mismo Congreso, el crimen organizado da las pistas de por dónde y por qué se pueden presentar esas acciones. Primero se hizo todo lo posible por frenar la aprobación en el Congreso de la República y únicamente la enorme presión social que contó con el concurso de la comunidad internacional, permitió que se lograran los votos para emitir el decreto 55-2010 que contiene la norma, pero nadie puede suponer que se han dado por vencidos.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Y es que es muy importante el detalle de que esta ley une a muchos en su contra y tanto los polí­ticos como narcotraficantes, los miembros del crimen organizado, los honorables empresarios que se enriquecen con negocios con el Estado y los evasores de impuestos, harán micos y pericos para frenar la vigencia de una ley que, bien implementada y mejor ejecutada, puede comprometer seriamente los capitales mal habidos que abundan en nuestro medio.

Porque se habla mucho de las hornadas de nuevos ricos que se producen cada perí­odo presidencial, pero poco se dice de la forma en que crecen muchos capitales como resultado de negocios turbios que se hacen en perjuicio del erario público mediante el contubernio de empresas con funcionarios. Y un sistema que ha sido tan lucrativo durante tantí­simos años, no va a desaparecer tranquilamente sólo porque la sociedad ha presionado y porque los paí­ses amigos han condicionado su ayuda a que se implementen leyes como la de Extinción de Dominio. Al fin y al cabo, para eso están los recursos que pueden utilizar los argumentos que les señalan desde el mismo Congreso, aunque carezcan de fundamento legal, pero lo que se trata es de buscar la fórmula de torpedear la vigencia de la ley.

Como guatemalteco sentí­ ayer una gran satisfacción al enterarme de que el Congreso habí­a aprobado la Ley de Extinción de Dominio porque, honestamente hablando, no creí­ que eso fuera a ocurrir dadas las presiones e intereses en juego. Pero independientemente de cuán grande haya sido al final la presión pública y la presión internacional, lo cierto es que se logró el cometido de proveer al Estado de una norma que le permite el decomiso de los dineros mal habidos, lo cual ha sido un parteaguas en otros paí­ses en términos de la lucha contra el crimen organizado, puesto que Colombia, fundamentalmente, y México son ejemplos de que esa normativa es fundamental porque el poderí­o del crimen organizado está en sus inmensas fortunas que les permiten comprar lo que les venga en gana, desde bienes hasta conciencias de la autoridad nacional.

Los empresarios, que serán sin duda a quienes van a utilizar para librar la batalla contra la LED bajo argumentos como la defensa de la propiedad privada y la presunción de inocencia, tienen que darse cuenta que aun en el campo de la corrupción llevan las de perder porque cuando ellos dan una mordida sacrifican parte de sus ganancias, mientras que los narcos y miembros del crimen organizado no pierden si esa mordida les sirve para lavar sus fortunas al lograr negocios con el Estado que les dan esa oportunidad.

Repito que la peligrosa comunidad de intereses entre gente que ha presumido de honorable con el crimen organizado puede propiciar una serie de impugnaciones contra la Ley de Extinción de Dominio porque los capitales mal habidos en nuestro medio no tienen origen únicamente en el narcotráfico.