El norte de España y el sudoeste de Francia seguían luchando hoy para recuperar la normalidad tras la tempestad de viento que el fin de semana dejó al menos 25 muertos en esos dos países e Italia, con la mirada puesta ahora en el riesgo de inundaciones.
En Cataluña (noreste de España), unos 2 mil 500 niños siguieron sin poder ir a la escuela mientras unos 2 mil 500 hogares seguían sin suministro eléctrico.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) española anunció para hoy nevadas en el Pirineo occidental, en el Cantábrico Oriental, Alto Ebro, y el norte de Navarra, zonas donde también habrá precipitaciones localmente fuertes e intervalos de viento fuerte o muy fuerte.
El temporal también afectará al archipiélago de las islas Baleares.
Hoy también se activó el Plan Especial de Emergencias contra Inundaciones «ante la situación de desbordamiento de algunos ríos» que ya se concretó en Bilbao, informó el Departamento vasco de Interior.
El Gobierno de Aragón activó la alerta nivel naranja ante el riesgo de aludes en el Pirineo de Huesca, donde la probabilidad de aludes oscila entre el 40% y el 70%.
Los bomberos de Cataluña continuaban trabajando -56 salidas durante la noche-por el viento que desde el viernes afecta a varias comarcas de Cataluña y que les obligó a practicar más de 5.800 intervenciones para retirar árboles, ramas, planchas metálicas, carteles y toldos.
Ya aparecen las primeras cifras de las pérdidas causadas por el temporal: 628 mil euros costaron los daños del vendaval en varias carreteras de Barcelona y la retirada de unos 3 mil árboles provocó un gasto superior al cuarto millón de euros, según el diario La Vanguardia.
En el sudoeste de Francia, la otra gran zona afectada por la tempestad del fin de semana, miles de operarios trabajaban para normalizar el suministro eléctrico y despejar las carreteras.
Según el último saldo de víctimas comunicado por los servicios de protección civil, once personas murieron en Francia a causa de la tormenta.
La Federación Francesa de Compañías de Seguros (FFSA) anunció que el coste de la tempestad será «superior a 600 millones de euros» para estas empresas, un balance aún provisional.
En total, unos 276 mil hogares de la zona seguían sin electricidad hoy al mediodía, según la compañía ERDF.
La red de telefonía móvil resultó también dañada y más de 400 mil usuarios seguían si acceso. Unos 100 mil clientes permanecían sin teléfonos fijos.
En contraste, muchas escuelas y centros de secundaria pudieron abrir sus puertas hoy tras permanecer cerrados ayer por seguridad.
En cuanto las condiciones meteorólogicas lo permitan, aviones militares harán vuelos de reconocimiento para evaluar los daños de la tempestad y el riesgo de inundaciones, anunció el ejército.
A causa de esos riesgos de inundaciones, los servicios meteorológicos franceses (Météo France) mantenían una alerta «naranja» en seis departamentos.
Los vuelos de reconocimiento servirán para medir también los daños en la naturaleza. En el departamento de las Landas, por ejemplo, las primeras estimaciones, a «tomar con prudencia», hablan de «60% a 80% de los bosques destruidos», dijo el director de gabinete del prefecto, Serge Gonzales.