A casi medio siglo de haber establecido el Estado más poderoso del mundo un bloqueo económico, comercial, financiero y político social al Estado de Cuba, por haber iniciado un proceso revolucionario democrático popular que prosiguió al grado de iniciar en Nuestra América el sistema socialista, en sustitución del capitalista.
El bloqueo decretado constituyó un ultraje a los principios de las relaciones internaciones de la Organización de las Naciones Unidas, porque cuando esta fue fundada por representantes de medio ciento de Estados, el 25 de junio de 1945 (terminada la Segunda Guerra Mundial) no crearon una entidad inamovible ni intocable, sino una Asamblea amplia, de discusión de los problemas internacionales, para resolver pacíficamente y sin opresión, posibles futuros litigios. Porque la humanidad estaba horrorizada de la inmolación de más de 65 millones de seres humanos y de la destrucción de gran parte del planeta.
No obstante, el gobierno de los Estados Unidos, impuso el bloqueo, recurriendo a la fuerza y a la opresión.
Y como el patriotismo y dignidad del pueblo de Martí y de su Gobierno revolucionario mantenían enhiesta su soberanía, tres décadas más tarde, el gobierno de Washington utilizó la megalomanía de algunos senadores estadounidenses, como si fuesen del Imperio Romano, Helms y Burton.
Quienes redactaron la llamada «Ley de la libertad cubana y solidaridad democrática», la cual ha sido considerada por especialistas, gobiernos y organizaciones de todo el mundo como una aberración jurídica, contra la cual se han pronunciado muchos parlamentos de todo el mundo.
Pero no sólo parlamentos, sino también Estados, porque el año pasado en la Asamblea General de los Estados Unidos, 187 países votaron a favor a Cuba, en relación a su proyecto de Resolución titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo (…) impuesto por los Estados Unidos de América» Y, a favor de los EUA sólo votaron Israel y la República de Palaos (en inglés Palau) que es una isla del océano Pacífico, situada cerca de las Filipinas, que de fideicomiso de la ONU pasó a ser administrada por los EE.UU., y ahora, es una reciente república ya «soberana», y uno de los Estados más pequeños del mundo.
¿Y el 26 de este mes, cómo le va ir a los EE.UU., en la votación a ese mismo proyecto de Resolución presentado por Cuba? Nuestra respuesta a esta interrogante la daremos, al final de este escrito, con base en las siguientes consideraciones.
Primera Consideración. El bloqueo político-social que se intentó contra Cuba nunca les funcionó, a pesar que acusaba a la Revolución Cubana de vil sicario de la Unión Soviética, que lanzaría la bomba atómica para destruir los Estados Unidos. Y menos, lo logró en lo social, porque las organizaciones sindicales de trabajadores de todo el mundo y otras de clases populares y clases medias del mundo no se sumaron a esa infame inhumanidad.
Segunda Consideración. El bloqueo no sólo ha perjudicado a Cuba, sino también a muchos de los países que les afecta la prohibición de comerciar y mantener relaciones económicas y financieras con Cuba.
Tercera Consideración. Y lo mismo han sufrido empresarios estadounidenses, que necesitan importar materias primas de Cuba y obtener servicios, como de salud y educación, así como exportar productos industriales a la Isla y servicios de alta tecnología.
Cuarta Consideración. Se sabe ya que el Informe que rendirá el Secretario General de la ONU sobre el bloqueo, informe que será presentado el 26 de este mes, va a ser favorable a Cuba porque ahora son más los países que le apoyan. Y como, al parecer, según recientes informaciones de la prensa internacional, han mejorado las relaciones entre Israel y Cuba, quizás el Goliat bloqueador sólo tenga de aliado al liliput Palau, razón por la cual puede ser derrotado, sin que David Caribeño le lance la pedrada en la frente.
Quinta Consideración. Si para mal, en EE.UU., el puñado de plutócratas romano-cartagineses entrelazados en la Alta Oficialidad del Ejército guerrerista y genocida como lo demostró en Japón, durante la Segunda Guerra Mundial, asimismo, para bien cuenta con un pueblo que desea la paz y personalidades guías, científicas, artísticas y religiosas e intelectuales luchadores por la paz, la igualdad, la libertad y la dignidad humana, tales como el economista Stiglitz, el filósofo Noam Chomsky, los periodistas Mucrakers y el pastor Martin Luther King.
Por todas las razones anteriores, se escucha en el mundo entero el clamor:
¡AHORA, Sí, EL FIN DEL BLOQUEO A CUBA!