Ahora o nunca


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A nivel mundial se ha conocido que nuevamente nuestro país ha sido azotado por la naturaleza con un terremoto que afectó los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango, Sololá y Retalhuleu; el sismo se sintió en todo el país, incluso en parte de México y El Salvador.

Quienes ya vivíamos en 1976 nos dimos cuenta de inmediato que la intensidad y fuerza del sismo solo era inferior al terremoto y sus secuelas que nos afectó a nivel nacional en 1976.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


A Dios gracias las consecuencias trágicas y destructivas fueron distintas, lo que no implica que alrededor de 100 personas haya muerto o desaparecido y que varios miles haya quedado heridos y muchos miles más afectados en sus vidas y patrimonios.

El Ejecutivo declaró el Estado de Calamidad y algunos países amigos nos donaron recursos; pero ni todos los esfuerzos del Gobierno, ni las donaciones internacionales pueden resolver los daños materiales que miles de guatemaltecos sufrieron.

Tomará años reconstruir las casas y los edificios que se derrumbaron, también tomará meses recobrar los bienes muebles que se destruyeron, por ello es tan importante que en lugar de darnos ayuda los gobiernos como Estados Unidos, el presidente Barack Obama le otorgue el Estatus de Protección Temporal (TPS) a todos los guatemaltecos que con sus remesas de una sola semana ascienden y superan la ayuda del gobierno de Guatemala y de los países amigos que les puedan entregar a los damnificados.

El presidente Barack Obama fue reelecto y desde su primer discurso ha dejado claro que su agenda pendiente se ejecutará y dentro de esas acciones pendientes sin duda alguna está el de dejar de repatriar y deportar a los miles de guatemaltecos que durante sus cuatro años anteriores ha hecho.

Con toda firmeza, nuestra Cancillería, embajada y consulados deben activarse al máximo y solicitar que igual que se hiciera con El Salvador recientemente, se aplique el estatus o TPS a favor de nuestros connacionales, si no se nos otorga será evidente que nunca se nos va a otorgar y por consiguiente que ya no nos sigan dando atol con el dedo y que el pueblo, la Cancillería y el Gobierno se den cuenta que el tratamiento que se nos otorga a los guatemaltecos es distinto del que se le da a los salvadoreños, hondureños y a los mexicanos, por consiguiente debemos “echar pan a nuestro matate”.

En cuanto a nosotros, comprobamos que la Conred sigue siendo muy teórica, reacciona de inmediato solo para “montarse a los helicópteros” cuando en una situación de esa naturaleza solo los debe usar el Presidente y Vicepresidente porque no solo son caros sino a lo más llevan unas libritas de ayuda, es por tierra, como hace el Ejército, que se debe llegar en masa por Conred y así todo el personal a ensuciarse las manos en acciones efectivas y reales que ayuden a resolver la problemática y no que después podamos decir que los señoritos llegaron en helicóptero, se dieron una vueltecita y se regresaron el mismo día a la capital haciendo uso de helicópteros que se pagan con recursos de los impuestos.

En nuestro país no existen normas que garanticen la construcción y los lugares en que se puede construir de uno, de dos, de tres o de cuatro pisos. La mayoría de alcaldías solo cobran las licencias de construcción pero no toman acciones que eviten los riesgos, todavía tengo presente cuando como Vicepresidente hubo un desastre por un deslave en la cuenca de un río en San Lucas Tolimán y el alcalde de esa época se enojó al yo señalar que quien debía prever y evitar la destrucción de casas era el alcalde al no haber permitido o autorizado que en la cuenca del río se edificara.
¡Guatemala es primero!