El atentado suicida perpetrado ayer contra la embajada de India en Kabul no podría haberse realizado sin «el pleno apoyo de un servicio de inteligencia extranjero», de acuerdo con un informe oficial afgano difundido hoy.
El informe fue entregado a una reunión del gabinete luego del atentado de ayer, que mató a 41 personas y dejó cerca de 150 heridos. Se trata del atentado suicida que cobró más víctimas en la capital desde que el régimen islamista de los talibanes fue derrocado a fines de 2001 por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.
Las milicias talibanes, que intensificaron en los últimos meses sus acciones, desmintieron cualquier participación en ese ataque.
«No cabe duda de que los terroristas no podrían haber tenido éxito en semejante atrocidad sin el pleno apoyo de inteligencia extranjera», señala el resumen de la reunión del gabinete.
Aunque el documento se abstiene de identificar a algún servicio de inteligencia, Afganistán suele acusar a círculos en Pakistán de apoyar a los talibanes y a otros insurgentes. Pakistán desmiente esos cargos.
El informe de la seguridad afgana afirma además que «un gran número de títeres y de terroristas extranjeros, enemigos de la paz y la estabilidad del pueblo afgano, entraron al país en los últimos meses».
En una clara referencia a Pakistán, sostiene que «las pruebas muestran que los terroristas fueron entrenados, equipados y financiados en bases profesionales del otro lado de la frontera».
El martes, el primer ministro de Pakistán, Yusuf Raza Gilani, desmintió cualquier implicación de su país en dicho ataque, afirmando que a Pakistán no le interesaba desestabilizar al vecino Afganistán.
Pakistán y Afganistán son piezas clave en la «guerra contra el terrorismo» impulsada por Estados Unidos desde de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y washington, adjudicados a la red fundamentalista islámica Al Qaida, que tenía bases en Afganistán durante el régimen talibán.
El ministerio del Interior afgano afirmó el lunes que el atentado contra la embajada de India fue llevado a cabo «en coordinación y con asesoramiento de círculos de inteligencia regionales».
De casi 150 personas que fueron heridas en la explosión del lunes, entre 80 y 90 todavía se encontraban hospitalizadas el martes, dijo a la AFP el portavoz del ministerio de Salud Pública, Abdulá Fahim.
La calle frente a la embajada permanecía cerrada al tránsito el martes. La policía montaba la guardia y empleados municipales limpiaban los restos dejados por la deflagración, que provocó daños en vehículos y edificios.
Un cráter junto al derrumbado muro de la embajada mostraba el lugar donde el kamikaze detonó un automóvil lleno de explosivos.
El embajador indio, Jayant Prasad, señaló a la AFP que un equipo especial llegado de Nueva Delhi se encontraba en Kabul para ayudar a la legación a reorganizarse.
«Están ayudando a la embajada a funcionar nuevamente, porque la embajada sufrió graves daños y está totamente trastornada. El edificio presenta problemas estructurales, nuestros autonóviles fueron destruidos», afirmó.
«Estamos tratando de limpiar y de encontrar un lugar para sentarnos y poner a funcionar nuevamente a la embajada», agregó.