China urgió hoy a Estados Unidos a evitar la «politización» de la cuestión del yuan para impedir que el debate técnico tome visos pasionales y anunció el viaje de un alto funcionario a Washington para discutir los diferendos comerciales, incluyendo el de la moneda del país asiático.
La advertencia llega en un momento en que senadores estadounidenses impulsan un proyecto de ley que contempla duras sanciones para países que manipulen sus monedas. En línea de mira está China, a la que Estados Unidos y otros países acusan de mantener el yuan a una cotización artificialmente baja, a fin de favorecer sus exportaciones.
«Debemos tomar todas las medidas posibles para evitar la politización del asunto y la irrupción de las emociones en el debate», dijo He Ning, un funcionario del ministerio de Comercio a cargo de las relaciones con Estados Unidos.
«Si se suman factores políticos (…), eso complicará la situación en su conjunto y afectará las negociaciones y el diálogo, lo cual no es nuestro objetivo», agregó He, al ser interrogado en una conferencia de prensa acerca del proyecto de ley estadounidense.
El proyecto no menciona explícitamente a China, aunque su principal impulsor, el senador demócrata Charles Schumer, denunció en una rueda de prensa «la manipulación de la moneda china», que según dijo, «ha contribuido a la recesión mundial y ahora obstaculiza la recuperación» de la economía.
El viceministro chino de Comercio, Zhong Shan, realizará del 24 al 26 de marzo una misión a Washington, para discutir las discrepancias con legisladores, funcionarios del Tesoro y responsables del sector comercial del gobierno del presidente Barack Obama, informó el ministerio en un comunicado.
«La visita constituye un esfuerzo de consultas y de intercambios de puntos de vista sobre la balanza comercial entre China y Estados Unidos y sobre otros temas comerciales», especificó el ministerio.
Pero en una entrevista con la agencia Dow Jones Newswires, Zhong descartó concesiones en el tema del yuan, alegando que una apreciación de la divisa china pondría en peligro la supervivencia de numerosas empresas exportadoras.
«Un mayor valoración del yuan, (aunque sea) de pequeña magnitud, podría provocar cambios radicales», advirtió.
En 2005, la presión internacional llevó al gobierno comunista chino a dejar cierto margen de flotación al yuan, que hasta 2008 se valoró en un 21% respecto al dólar.
Pero desde entonces, la cotización de la divisa china se mantiene inmutable frente al billete verde.
Obama reiteró la semana pasada su llamado a China para que adopte una tasa de cambio «orientada por el mercado», para ayudar a equilibrar la economía mundial.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Unión Europea (UE) y países emergentes, como Brasil, también hicieron oír últimamente su disconformidad con la baja cotización del yuan, que favorece las exportaciones de China.
El gigante asiático desplazó en 2009 a Alemania como primer exportador mundial.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, rechazó esas críticas, al clausurar el domingo pasado la sesión anual del Parlamento.
«Nos oponemos a esta práctica que consiste en señalarse con el dedo entre países o adoptar medidas fuertes para reforzar las divisas», declaró Wen.
«Este tipo de prácticas no es interesante de cara a una reforma del régimen del tipo de cambio del renminbi», otro nombre de la moneda china, añadió.