China advirtió hoy a Washington de que sus críticas «injustificadas» sobre la situación en Tíbet pueden perjudicar las relaciones bilaterales, al tiempo que atacó al Dalai Lama tachándolo de «viejo monje marginalizado» y defendió que la provincia es un «paraíso terrenal».
«Ignorando los hechos, Estados Unidos lanzó críticas injustificadas contra China por la cuestión tibetana», afirmó el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Ma Zhaoxu, en un comunicado.
Pekín exhorta a Washington a «dejar de utilizar la cuestión tibetana para inmiscuirse en los asuntos internos chinos, con el fin de evitar dañar las relaciones» entre ambas potencias, agregaba.
Este llamamiento tiene lugar el mismo día en que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y su homólogo chino, Yang Jiechi, se reunirán en Washington.
En un comunicado con motivo del 50º aniversario del levantamiento tibetano contra la ocupación china en 1959, el departamento de Estado norteamericano expresó el martes su «profunda preocupación» por la situación de los derechos humanos en Tíbet y urgió a China a rectificar las políticas que perjudican a la población.
«Una vez ocupado Tíbet, el gobierno comunista chino ha realizado allí toda una serie de campañas de violencia y represión (…) Los tibetanos han vivido literalmente un infierno en la Tierra», había denunciado antes el Dalai Lama desde su exilio en Dharamsala, en el norte de India.
La prensa oficial china lanzó el miércoles un virulento ataque contra el líder espiritual del budismo tibetano respondiéndole que «el «infierno en la Tierra» es en realidad un «paraíso terrenal» para el pueblo tibetano».
El Dalai Lama es «como un niño que intenta llamar la atención con lloriqueos», afirmó la agencia de noticias China Nueva en un comentario.
«El viejo monje marginalizado lanzó más acusaciones falsas y demagógicas, pero todo es falso», afirmó China Nueva.
Pekín no cesa de afirmar que está abierto al diálogo con el Dalai Lama, pero al mismo tiempo lo acusa de perseguir la independencia de Tíbet. El líder tibetano afirma sin embargo reclamar únicamente una amplia autonomía para la región.
Tras la invasión y la ocupación de Tíbet por China en 1950-1951, el 14º Dalai Lama huyó el 17 de marzo de 1959 y cruzó la frontera india el 30 de ese mismo mes, cerca de tres semanas después del inicio de una rebelión contra el régimen chino en Lhasa violentamente reprimida.
China afirma haber efectuado en Tíbet reformas democráticas que pusieron fin, según Pekín, a una sociedad teocrática feudal que explotaba a millones de «siervos».
Los tibetanos en el exilio y los defensores de los derechos humanos aseguran sin embargo que no existe libertad política ni religiosa en Tíbet, sometido, según afirman, a la represión de Pekín.
A pesar de que las autoridades chinas aseguran permitir la entrada de los periodistas extranjeros en las provincias del noroeste del país pobladas por tibetanos, el miércoles la policía impidió por segundo día consecutivo el acceso de un reportero y un fotógrafo de la AFP a una localidad tibetana de la provincia de Qinghai (noroeste).