El parlamento italiano adoptó ayer de forma definitiva la drástica y controvertida ley de presupuesto para el 2011, pocos días antes de la decisiva votación del 14 de diciembre en el Congreso sobre la suerte del ejecutivo de Silvio Berlusconi y su mantenimiento en el poder.
La ley fue aprobada en el Senado y contó con el apoyo del Partido de la Libertad de Berlusconi, del aliado de la Liga Norte y de la nueva formación fundada por el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, Futuro y Libertad (FLI).
La oposición de izquierda, Partido Democrático e Italia de los Valores, votaron en contra.
Tras la adopción del presupuesto se abre una delicada fase de debates políticos que concluirá el 14 de diciembre con el voto de censura al gobierno, el cual deberá enfrentarse a dos votaciones, una en el Senado y otra en la Cámara de Diputados.
La ley de presupuestos, que ha suscitado duras polémicas, prevé el recorte de 25.000 millones de euros entre 2011 y 2012.
Con la medida, el gobierno espera reducir el déficit público al 3,9% del PIB en 2011 y al 2,7% en el 2012, contra el 5,3% del 2009, y tranquilizar a los mercados frente a la deuda italiana, entre las más altas de Europa, ya que supera el 118,5% del PIB.
Los simpatizantes del presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, ex aliado de Berlusconi, se comprometieron a votar a favor de la ley como gesto de «responsabilidad», pese a que retiraron la confianza al gobierno provocando una crisis de gobierno.