Admiten excesos contra guerrillas


El general Nicolás Hermoza, ex jefe del Ejército peruano durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), reconoció que las fuerzas armadas cometieron «excesos» en la lucha contra las guerrillas y el terrorismo que vivió el paí­s entre 1980 y 2000.


«En toda guerra hay excesos, la guerra misma es un exceso», dijo Hermoza al responder durante el juicio contra Fujimori, por violación a los derechos humanos, a una pregunta de los abogados de la parte civil sobre abusos contra civiles en el marco del conflicto interno peruano.

El ex jefe militar evitó identificar los casos de excesos, a pesar de la insistencia del abogado Carlos Rivera, que representa a las 25 ví­ctimas de dos matanzas a manos de un comando de aniquilamiento del Ejército en 1991 y 1992.

El general Hermoza recordó que la inspectorí­a del Ejército investigó más de 100 casos de desaparición de personas, que en su mayorí­a fueron derivados a la justicia la década pasada.

Hermoza comparece como testigo en el juicio a Fujimori y su testimonio hasta ahora libra de responsabilidades al ex mandatario de los delitos de homicidio y de secuestro por los cuales la fiscalí­a pidió hasta 30 años de prisión.

El juicio a Fujimori cumplió ayer su audiencia número 82 y se estima que la fase oral, para recabar testimonios y recoger documentos, debe finalizar en agosto.

En medios judiciales se estima que el veredicto podrí­a ser conocido a partir de septiembre. El proceso empezó en diciembre de 2007 luego que Chile extraditó en septiembre a Fujimori, de casi 70 años.

Hermoza cumple una condena de ocho años de cárcel por corrupción, que lo mantendrá preso hasta el 2013.

La fiscalí­a y abogados de la parte civil sostienen que Hermoza habrí­a pactado con Fujimori para tratar de beneficiarse en caso de que su hija y congresista Keiko Fujimori gane las elecciones presidenciales de 2011.

Fujimori, Hermoza y el encarcelado ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos han sido acusados por la prensa de formar un triunvirato que gobernó Perú con mano dura la década pasada.

El conflicto interno peruano dejó unos 70 mil muertos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Esta comisión culpó al grupo maoí­sta Sendero Luminoso de los mayores horrores registrados durante la guerra y también acusó a las fuerzas armadas de violación sistemática de los derechos humanos.