Nunca es igual saber la verdad sobre uno mismo que tener que escucharla por otro. Aldous Huxley
Cuatro años de desgobierno finalizaron, con despedida, digna de su discurso cargado de mentiras, engaños y agresiones.
El último día al mando del país a pocas cuadras del Congreso asesinaron a un diputado y a su hermano, junto a ellos 12 guatemaltecos más perdieron la vida en actos violentos, lo que si nos alarma. Pese al descenso de la criminalidad, según sus palabras. Junto a ese doloroso incidente el partido ANN, al cual perteneció e invitó a cogobernar publica un comunicado. Habla de intereses de grupos oligárquicos y caminar hacia la integración continental que deberíamos iniciar si lo permitieran y dejaran de separar para ganar.
Reclama cambios en el nivel de vida para superar la desigualdad, lo que no hicieron pues con sus discursos de ricos y pobres sólo abrieron más brecha, acrecentando la frustración del guatemalteco.
Es ridículo rayando en la locura que mencionen priorización de la inversión pública en Salud, Educación y Seguridad y generación de empleo, pues durante estos últimos cuatro años muchas empresas cerraron dejando sin empleo a quienes ya lo tenían debido a la inseguridad que se acrecentó precisamente por las bandas del crimen organizado de carácter transnacional. Hablar de gratuidad en educación y salud mientras a esos ministerios en el 2011 se les quitó más de 11 millardos de su presupuesto para que la señora Torres buscara su capricho, es verdaderamente cínico. Si necesitamos fortalecer el Sistema Nacional de Seguridad, con personas expertas en el tema y no con improvisados sin experiencia ni títulos.
Es indispensable combatir la pobreza, con la generación de educación y empleo, no con regalos de decisiones políticas. Lamentablemente, luego de 36 años de muerte y promesas de cambio, solo su familia progresó, sin lograr evitar el saqueo ni buscar promoción del desarrollo nacional. De nada sirvió a las 215 personas vivir a la intemperie frente al Congreso, pues en 180 días no lograron que el gobierno elaborara una política de vivienda popular ni que se aprobara la ley de vivienda, que ahora exigen. Que decir de la ley de desarrollo rural, cuando luego de engaño tras engaño a los campesinos lograban desalojarlos de las carreteras donde exigían su aprobación sin que nada cambiara.
Atrás quedó el sacerdote maya y “su Príncipe Quiché “sus conmemoraciones a los revolucionarios y con él sus aliados de la ANN que ahora exigen lo que ni siquiera tuvieron intención de cumplir ahora que estuvieron en el poder.