Adiós al tabaco


Para China los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n son también una valiosa ocasión para cumplir otro sueño: intentar dejar de ser un templo mundial del tabaco que cada año acaba con la vida de un millón de personas.


Si en la mayorí­a de los paí­ses occidentales fumar se ha convertido en los últimos años en una verdadera odisea a causa de las leyes que prohí­ben hacerlo en los lugares públicos, China está todaví­a muy lejos de esas restricciones.

El gigante asiático cuenta con la mayor cantidad de fumadores del mundo, unos 350 millones, es decir el 26% de la población china y un tercio del total mundial.

En China, convidar un cigarrillo a un invitado sigue siendo cortés.

Inclusive los deportistas, como el héroe Liu Xiang, campeón del mundo y olí­mpico de 100 metros vallas, prestan su notoriedad a una marca de cigarrillos.

Sin embargo, y como lo subraya Ren Mengshan, investigador en comunicación, los JO son «un buen medio para el gobierno para promover el interés de dejar de fumar y los beneficios para la salud».

En todo caso, estos juegos fueron declarados «no fumadores», y el humo estará prohibido en los lugares donde serán recibidos los atletas y los responsables de los JO, algo que será visto como una hazaña ante la situación en el resto del paí­s.

Las autoridades de Pekí­n, que en 1996 habí­an adoptado medidas sin grandes resultados, han llegado esta vez a prohibir el cigarrillo en la mayorí­a de los lugares públicos como restaurantes, escuelas, hospitales, estaciones de transporte público, bibliotecas o museos.

En los hoteles, al menos el 70% de las habitaciones deberán ser no fumadores.

Desde octubre pasado, los choferes de taxi de la capital ya no tienen derecho a fumar en sus automóviles, al menos en teorí­a.

«Apoyamos y felicitamos al comité organizador de los JO y a las autoridades de Pekí­n por sus medidas. Los Juegos Olí­mpicos son una ocasión valiosa para intentar cambiar el hábito de fumar en los lugares públicos de China y promover a los atletas como modelos», declaró el representante en China de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Troedsson.

Señal de que la situación está evolucionando es que en la capital se abrió en octubre pasado el primer restaurante libre de tabaco. «Si el «Meizhou Dongpo» se parece, en el aspecto, a cualquier establecimiento chino con su cocina y su arquitectura tradicionales, su particularidad es que no hay ceniceros.

«Hemos pensado que tener un restaurante para no fumadores serí­a bueno para recibir unos JO «ecológicos». La restauración es en sí­ misma una industria basada en la salud, y un ambiente sin humo será mejor», afirma Guo Xiaodong, uno de los responsables de esa cadena.

«Al principio perdimos clientes, pero al darse cuenta de que eso es bueno para la salud y que la comida es siempre igual, los clientes terminaron por aceptarlo. Y además hay mucha gente que quiere comer en un ambiente sin humo», explicó Guo.