En las sociedades del mundo, a través de la historia, se comprueba la importancia que tienen órganos de enorme trascendencia ética y moral como es lo que actualmente representa la Conferencia Episcopal en cada uno de sus respectivos países. No es frecuente que públicamente este importantísimo órgano se manifieste y cuando lo ha hecho, siempre sus conceptos y opiniones son importantes y profundos.
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Recientemente, la Conferencia Episcopal de Guatemala, CEG, se ha referido a: “Los fundamentos éticos de una sociedad democrática”, documento que todos debemos de apreciar, evaluar y en base a él, individual y colectivamente, proceder.
Es triste pero real que en Guatemala varias de las instituciones se van degenerando y esto por supuesto se aplica a las Comisiones de Postulación que tienen la responsabilidad legalmente de constituirse respetando el bien común de la sociedad y de todos y cada uno de los habitantes de nuestro país, actuar y proponer quienes integrarán el Tribunal Electoral, el Fiscal General de la Nación, el cuerpo de magistrados de justicia a la Corte Suprema, al Contralor General, al Instituto de la Defensa Pública Penal. Como lo señala la CEG, las Comisiones de Postulación tienen una importancia decisiva en la elección de los candidatos para conformar dichas entidades.
El presente y ante todo el futuro de nuestra nación, del bien común, se desprende de lo que se proponga y de lo que se elija, por ello las universidades, sus rectores y decanos, los colegios profesionales deben superar los intereses gremiales de grupo o de sector y no permitir que se les influya, sólo así recobrarán su prestigio como Comisiones Postuladoras, sólo así servirán a la nación y lograrán acercarse a ese bien común.
Sus propuestas obligan a que el Presidente de la República, el Congreso y los mismos partidos políticos se vean compelidos a una mejor integración de esas importantísimas entidades en las que descansa la justicia.
Todos tratemos de contribuir, ya sea mediante opiniones públicas o mediante opiniones privadas, respondiendo así a los correctos planteamientos que tan oportunamente hace la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Es también oportuno manifestar nuestro respeto y nuestra alegría porque un órgano de la jerarquía y de la categoría moral, como es la CEG, se manifieste públicamente y porque, además de manifestarse, le dé seguimiento a los procesos de cómo se integren las Comisiones de Postulación y también porque con su autoridad moral señale a quienes en última instancia eligen dentro de las propuestas que se hagan a los diferentes cargos a los hombres y mujeres, profesional, ética y moralmente, mejor calificados.
Guatemala es de todos y todos en mayor o menor grado somos responsables del desarrollo democrático de nuestra sociedad. Expresarnos, hablar es nuestra obligación colectiva e individual.
Cada día debemos todos esforzarnos por lograr el bien común y sin duda alguna las universidades, sus rectores y decanos deben de ser un ejemplo y con su ejemplo demostrar “que Guatemala está primero”, de lo contrario nuestra parcialidad, el amiguismo, el egoísmo o interés particular perjudicará a toda la nación. Estos mismos conceptos se aplican a los colegios profesionales, desde su junta directiva hasta el más reciente de los colegiados.
Los partidos políticos, los grupos de presión, la sociedad civil son responsables de que quienes se propongan y se elijan vayan y sirvan al país. Por ello, es sumamente oportuno que la Conferencia Episcopal nos recuerde que “hay un Dios ante quien debemos rendir cuentas de nuestra actuación”.
¡Guatemala es primero!