El actual presidente de Estados Unidos ha quedado reelecto por cuatro años más al obtener un incuestionable triunfo, tanto en el Colegio Electoral como en el voto popular de la recién acontecida elección del martes 6 de noviembre.
No es la primera vez en la historia norteamericana que un presidente logra ser reelecto, tampoco es la primera vez que la contienda eleccionaria es sumamente reñida; en 1960 John F. Kennedy triunfó sobre Richard Nixon por un margen mucho más estrecho.
jfrlguate@yahoo.com
En 1968, Richard Nixon triunfó también sobre Hubert Humphrey con un escaso margen. En 1976 Jimmy Carter venció a Gerald Ford por muy pocos votos electorales y por una pequeña diferencia de los votos populares. Más recientemente, en el 2002, George W. Bush ganó la Presidencia por una diferencia de cinco votos electorales y perdió ante Al Gore en el voto popular. En el 2004, George W. Bush ganó un segundo mandato sobre John Kerry y las diferencias de voto electoral y de voto popular fueron aun menores de las que hoy le dan el triunfo y el derecho a un segundo mandato al presidente Barack Obama.
La elección que se pudo ver a nivel mundial gracias a la tecnología imperante prestigia a la democracia y sistema eleccionario de Estados Unidos, por cuanto al rayar la medianoche ya se sabía el resultado de quien quedaba electo como Presidente y Vicepresidente y quiénes como senadores, diputados, gobernadores y demás en la casi totalidad de todos los puestos que fueron parte de la elección.
Estados Unidos de América, a través de la mayoría de su ciudadanía, ha evidenciado que el tiempo en que la extrema derecha o la izquierda liberal predominaban ha pasado a la historia. La plataforma del Partido Demócrata que predominantemente triunfó es la clase media, quienes desean que el Estado garantice la distribución más adecuada de la riqueza, que se mantengan y desarrollen los programas sociales de salud, dé garantía de empleo, y el desempleo se atienda a través de la seguridad social.
En Guatemala seguramente nadie de la supercúpula económica apostaba por ese resultado en Norteamérica y aun cuando no perderán, a través de sus lobistas, la posibilidad de influir y obtener beneficios del Gobierno norteamericano, sus días están contados. El triunfo eleccionario se le debe principalmente al voto de las personas que hoy son ciudadanos de origen latinoamericano, aun cuando no concurrieron a votar la mitad de los latinos que podrían hacerlo, quienes lo hicieron le otorgaron su apoyo al presidente Barack Obama y al Partido Demócrata en un 73%, voto que fue determinante en varios estados como Nevada, Colorado, Ohio y Florida.
Adicionalmente, como ya había sucedido en otras elecciones, California, Nueva York y en Pensilvania, los latinos fueron un voto muy importante, con este hecho quienes tienen parientes que son ciudadanos deben de agradecerle a ellos el triunfo de un gobierno de centro izquierda, que velará por el desarrollo económico y social de mejor manera que uno de derecha, lo que se refleja en toda América Latina.
En cuanto a los gobiernos de cada uno de nuestros países, todos y cada uno en particular, tienen cuatro años para mejorar la relación de cada uno de ellos con el Gobierno norteamericano. Guatemala en particular, como consecuencia del Tratado de Libre Comercio entre los dos países, ha creado mayor consumo de productos norteamericanos, la balanza les es a ellos favorable, mayor justificación para insistir en que a todos los guatemaltecos que no se encuentren legalmente trabajando y residiendo en Norteamérica se les otorgue un TPS, como lo tienen los salvadoreños y los hondureños.
¡Guatemala es primero!