Propios y extraños debemos estar claros que el show montado el miércoles 15 de abril en el Teatro Nacional no fue para la presentación de un plan de seguridad nacional elaborado por el gobierno de Colom ni cosa que se parezca. Tan solo fue un planteamiento de buenas intenciones listadas por las Iglesias Católica y Evangélica, Procuraduría de los Derechos Humanos y la Universidad de San Carlos, las que todavía están pendientes de definir, concretar, presupuestar, como delinear sus metas y resultados.
Porque hablando con la verdad, al Gobierno, presionado por las circunstancias, no le quedó otro remedio que darle viaje a esta propuesta porque tenía las manos vacías. Quedó entonces fuera de lugar el sobado discurso porque la ola de criminalidad que nos aflige solo busca la desestabilización del régimen, porque sea violencia planificada y organizada con intereses políticos y económicos, dicho otra vez, sin dar detalles, sin precisar nombres, ni dar las señas que seguimos esperando ansiosamente, mientras la delincuencia en las calles sigue haciendo impunemente de las suyas.
Tan la propuesta no fue ni es gubernamental, que el Lic. Sergio Morales fue claro al decir en nombre del grupo garante, que lamentaba se haya excluido la manera de elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de Salas de Apelaciones, cosa prioritaria y urgente para lograr su real y efectiva independencia de las politiquerías que bien sabemos existen. Lo anterior entonces, bien podría ser una señal de lo que sucedería dado el caso la hoja de ruta no se diseñara ni se cumpliera según las buenas intenciones para dentro de los 45 días subsiguientes. Ojalá me equivoque y todo camine como miel sobre hojuelas para implementar las 101 acciones que mejoren la seguridad y la justicia del país.
En otras palabras, estamos en el momento justo de plantear aquella interrogante que dice «a ver si como roncan duermen», porque no hay espacio para más discursos con palabrerío cargado de excusas y pretextos. Llegó la hora de tomar acción. El mismo presidente Colom lo dijo, «sin amilanarse, con los pies firmes sobre la tierra y no doblegar las piernas». El mismo esfuerzo habrá que hacer para planificar, legislar, darle seguimiento, evaluar y sancionar a quien corresponda para depurar entidades, como para acabar de una vez por todas con la impunidad.
Finalizo este comentario, con aquello que mejor lo hubiera puesto al principio por su ineludible necesidad, me refiero al elemento humano honesto, preparado y capaz de llevar a cabo tantas buenas intenciones, por ello le pregunto a las autoridades: ¿cuentan con él?, ¿estará abierta la posibilidad de llevar gente ajena al partido oficial y al círculo que hasta el momento ha fracasado rotundamente para retomar la seguridad ciudadana perdida? Piénsenlo bien por favor, porque de lo contrario todo se vendrá al suelo como un castillo de naipes.