Los ministros y funcionarios de Seguridad y Defensa de Guatemala, Honduras y El Salvador acordaron el viernes buscar una solución al hacinamiento en las cárceles en el marco de nuevas medidas de seguridad en sus países.
«Es necesario hacer esfuerzos para construir nuevos centros penales o mejorar los existentes», señala uno de los párrafos de una serie de acuerdos.
Según el documento, se obtendrá ayuda a través de organismos internacionales como Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El acuerdo fue alcanzado tras un incendio la noche del martes en el penal hondureño de Comayagua en el que murieron 356 reclusos. La cárcel albergaba 856 reos, más del doble de la capacidad original de las instalaciones.
El ministro salvadoreño de Justicia, David Munguía Payés, dijo que las cárceles de su país albergan a unos 25.000 reos, mientras que las de Guatemala y Honduras mantienen unos 12.000.
Munguía Payés agregó que el incidente en Comayagua «es un campanazo, porque nos debe alertar. Todos tenemos saturación en los centros penales, el hacinamiento es grande».
El ministro de Justicia de Honduras, Pompeyo Bonilla, aseguró por su parte que «el sistema penitenciario de nuestro país, como en todo Latinoamérica, está colapsado por la situación de alta delincuencia que es causada por el crimen organizado».
Entre los acuerdos alcanzados por los funcionarios está reactivar un proyecto de policía trinacional, mejorar los mecanismos de coordinación e intercambio de información e inteligencia y reforzar las medidas para combatir «los efectos negativos generados por el accionar de la delincuencia pandilleril, el narcotráfico y el crimen organizado».
Munguía Payés había dicho más temprano que «nos hemos convertido en los países más violentos del mundo. Esto implica la necesidad de colaborar entre nosotros y hacer un frente común».
El Salvador, Honduras y Guatemala conforman el denominado Triángulo del Norte y desde 1992 están unidos para emprender planes económicos, políticos y sociales. Estos países son los más afectados de la región por las pandillas, el crimen organizado y los cárteles de droga.